Elecciones

“No usemos el voto como instrumento de revancha”: el llamado del sector privado de cara a las próximas elecciones

Edgar Julio Erazo Córdoba, CEO y propietario de Grupo Damasa, advierte que Colombia, por su historia, diversidad y potencial, merece un debate que confronte ideas, no personas.

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6 de febrero de 2026, 4:15 p. m.
La preocupación no es que los ciudadanos hayan perdido interés en votar, porque la participación y la carga emocional alrededor del voto siguen siendo altas en el país.
La preocupación no es que los ciudadanos hayan perdido interés en votar, porque la participación y la carga emocional alrededor del voto siguen siendo altas en el país. Foto: Guillermo Torres

En cada proceso electoral se repite una escena conocida: más voces, más ruido, más tensión. Colombia vuelve a hablar de política con intensidad, pero para Edgar Julio Erazo Córdoba, CEO y propietario de Grupo Damasa, una empresa especializada en minería subterránea de oro, “no necesariamente se hace con claridad”.

Según el empresario, el ambiente electoral se siente en la calle, en las conversaciones cotidianas, en los medios y en las redes sociales. “Hay movilización, posiciones firmes y una ciudadanía atenta a lo que ocurre. No estamos frente a un país indiferente ni ajeno a lo público; por el contrario, la política ocupa hoy un lugar central en la conversación nacional”, aseguró.

Sin embargo, a medida que ese ambiente se intensifica, algo empieza a desdibujarse, “pues el debate público ya no parece girar en torno a las ideas, programas o visiones de país, sino de la confrontación personal”.

Edgar Julio Erazo Córdoba, CEO y propietario de Grupo Damasa.
Edgar Julio Erazo Córdoba, CEO y propietario de Grupo Damasa. Foto: Grupo Damasa - API

En este contexto, la política empieza a cambiar de naturaleza, porque deja de ser un espacio para persuadir y se convierte en un escenario de choque permanente. “El adversario político deja de ser un contradictor legítimo y pasa a convertirse en una amenaza que debe ser neutralizada, incluso eliminada simbólicamente del debate”, agregó.

La preocupación de fondo no es que los ciudadanos hayan perdido interés en votar, sino todo lo contrario, pues la participación y la carga emocional alrededor del voto siguen siendo altas en el país. “Lo inquietante es por qué se está votando en Colombia. Cada vez con mayor frecuencia, la decisión no se construye a partir de propuestas claras, sino a partir del rechazo al otro”.

Los resultados de distintas encuestas refuerzan esta lectura. Más allá de los porcentajes que obtienen los principales aspirantes, hay un dato que se repite con consistencia: entre un 25 y un 30 por ciento de los ciudadanos no se definen, no responden o no saben aún por quién votar. “Ese bloque no es indiferencia ni apatía, es una señal de alerta. Es un segmento decisivo que no encuentra propuestas de fondo que sustituyan la confrontación”, aseveró Erazo Córdoba.

Cuando la política se reduce a una lucha de agravios, el ciudadano deja de ser un elector deliberativo y se convierte en un actor movilizado por el enojo, el miedo o la desconfianza. “El debate público deja de ser un espacio para pensar el futuro y se convierte en una arena donde lo importante no es resolver los problemas colectivos, sino ganar la confrontación del momento”.

Para el CEO y propietario de Grupo Damasa, el mayor riesgo no está en la existencia de diferencias ideológicas, porque eso es natural y necesario en la democracia. “El verdadero riesgo es haber normalizado la idea de que la política consiste en destruir al otro. No usemos el voto como instrumento de revancha emocional”.

Colombia, por su historia, su diversidad y su potencial, merece un debate que confronte ideas, no personas, porque una democracia puede sobrevivir a la diferencia, pero no a la costumbre de destruir al otro. “Cuando la confrontación reemplaza a la política, lo que se pone en riesgo no es una elección, sino la capacidad misma de convivir como sociedad”, concluyó.

*Contenido elaborado con apoyo de Ecoagromineros