OPINIÓN

Katherine Lozano

El arte de ser empresaria y superhumana

Desde su experiencia en el comercio exterior, una reflexión sobre cómo la perseverancia, la fe y el trabajo en equipo le han permitido enfrentar la incertidumbre de los negocios sin perder de vista el mayor reto de todos: construir una familia unida mientras lidera una empresa.
31 de julio de 2026 a las 3:17 p. m.

El comercio exterior es un universo fascinante y caótico. Cada día trae consigo retos inesperados: normativas que cambian, trámites que se complican y clientes que esperan soluciones inmediatas. En la logística internacional, los imprevistos no son la excepción, son la regla.

Y es allí donde encuentro mi propósito: transformar el caos en orden y la incertidumbre en confianza. La satisfacción de un cliente cuando logramos resolver un impase es indescriptible. Ese instante en el que la angustia se convierte en tranquilidad, cuando incluso los inspectores de la DIAN reconocen mi capacidad para encontrar alternativas inéditas dentro del marco legal, me recuerda que la perseverancia y la creatividad son las mejores herramientas.

El primer cliente de una empresa está puertas adentro

También hay noches de desvelo, pero son justamente esos momentos los que muchas veces dan paso a la inspiración. Las ideas llegan como señales divinas y, en esos instantes, solo puedo decir: “Gracias, Dios, por iluminar mi camino y ayudarme a encontrar una solución”. A veces me pregunto cómo llegan esas respuestas. Para mí, la explicación es simple: es Dios abriéndome el camino correcto y dándome la tranquilidad de que, si estoy de su mano, siempre habrá una solución.

Cada cliente que confía en nuestras manos me recuerda por qué elegí esta carrera. Cada solución que entrego es un acto de amor por lo que hago. Pero, cuando termina la jornada laboral, comienza otra faceta igual de desafiante y hermosa: la vida en familia.

Mi hijo llega del colegio y entonces me convierto en su amiga, profesora y, por supuesto, en la mamá exigente. Lo acompaño en sus tareas, lo motivo para que mejore sus calificaciones y le enseño que el verdadero éxito se construye trabajando en equipo.

En casa somos tres, pero funcionamos como uno solo. Mi esposo y yo trabajamos sin descanso y, al regresar al hogar, transformamos la rutina en amor. Ese ejemplo, más que cualquier discurso, es la semilla para formar un gran ser humano: mostrarle que la vida exige esfuerzo, pero también ternura; que es posible enfrentar el caos del comercio exterior y, al mismo tiempo, construir un refugio de paz en el hogar.

No somos solo empresarias. También somos madres, esposas, líderes y mujeres que aprenden cada día a sostener múltiples responsabilidades sin perder la capacidad de amar. Tal vez por eso, muchas veces, parecemos superhumanas. Pero nuestra verdadera fortaleza no está en hacerlo todo, sino en encontrar el equilibrio entre la pasión por nuestro trabajo, la fe que nos sostiene y el amor que da sentido a cada uno de nuestros días.

Katherine Lozano, CEO y Fundadora de Opertrans Colombia