El gobierno chino ha instruido a las principales refinerías del país para que detengan temporalmente las exportaciones de combustibles como diésel y gasolina, según Bloomberg.
Esta decisión responde a las tensiones cada vez mayores en el Golfo Pérsico, donde el conflicto en expansión está afectando el suministro de crudo proveniente de una de las zonas petroleras más importantes del planeta.
Aunque China ocupa el tercer lugar entre los exportadores de productos refinados hacia la región —y gran parte de su amplia y compleja industria de refinación está orientada a satisfacer la demanda nacional—, la imposición de estas limitaciones apenas seis días después del estallido de la guerra evidencia la presión que atraviesan varios países asiáticos.

En este contexto, muchas economías están optando por asegurar primero el abastecimiento interno de energía, mientras la inestabilidad en Medio Oriente continúa intensificándose, según Bloomberg.
Funcionarios de la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma, considerada el organismo rector de la planificación económica del país, pidieron establecer una pausa provisional en los despachos de productos refinados que entraría en vigor de manera inmediata, de acuerdo con personas cercanas al tema.

Dichas fuentes solicitaron mantener su identidad en reserva, ya que las deliberaciones aún no han sido divulgadas públicamente, según el medio de comunicación.
Según indicaron, durante una reunión realizada a comienzos de esta semana se instruyó a las refinerías para que detuvieran la suscripción de nuevos contratos y, además, iniciaran conversaciones destinadas a cancelar los envíos previamente pactados.

No obstante, se contemplaron algunas excepciones: el combustible para aeronaves, los búnkeres almacenados en depósitos bajo control aduanero y los suministros destinados a Hong Kong y Macao, agregaron las fuentes.
Las bolsas de Seúl y Tokio repuntaron con fuerza este jueves tras las caídas pronunciadas de los días anteriores por el impacto de la guerra en Oriente Medio, mientras que el petróleo siguió subiendo, todavía pendiente del bloqueo del estratégico estrecho de Ormuz.
En la Bolsa de Seúl, el índice Kospi cerró con una ganancia de 9,63%, una espectacular recuperación tras un desplome histórico del 12% la víspera, en un mercado presa del pánico por las repercusiones del conflicto y la subida de los precios de la energía.

Los mercados asiáticos se tranquilizaron tras la subida de Wall Street en Nueva York el miércoles, que dejó de lado los temores inflacionistas relacionados con el conflicto en Oriente Medio y acogió con satisfacción los datos económicos mejores de lo esperado en Estados Unidos.
