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| 3/30/2020 6:12:00 PM

Coronavirus: el colombiano que aún vende chorizos en la desolada París

Juan David Castillo, un abogado manizaleño, le apostó a este negocio en Francia. Hoy no los reparte como antes en su "choricleta", pero se ha convertido en uno de los ejes de la ayuda de los latinos en Europa durante la pandemia. Advierte que la cuarentena no es una "recocha".

El man de los chorizos: el negocio colombiano en París durante el coronavirus Juan David Castillo, el manizaleño de 36 años que decidió emprender con El man de los chorizos en París con una inversión de 40 euros y su choricleta, en la que reparte todos los pedidos. Foto: Camilo Ospina

Las calles de París están vacías. Por primera vez en la historia, todos, o al menos la gran mayoría de los restaurantes, panaderías, creperías y pastelerías francesas cerraron sus puertas para protegerse del coronavirus. Algunos pocos, sin embargo, están despachando sus últimas producciones para abastecer a quienes salen a comprar víveres por estos días.

Uno de ellos es “El man de los chorizos”, el negocio de Juan David Castillo, un manizaleño de 36 años que logró conquistar a los comensales de París. Sus principales clientes son colombianos, por supuesto, quienes no pierden la oportunidad de deleitarse con el sabor tradicional de su tierra. Pero no son los únicos, también recibe muchos pedidos de latinos, parisinos u otros extranjeros que se enteran de su emprendimiento a través de Facebook e Instagram.

No tiene local sino un taller de producción y desde allí despacha sus domicilios. También organiza fiestas y eventos en donde el plato principal es de "El man de los chorizos". Foto: Camilo Ospina.

Llegó hace tres años a Francia y desde hace dos tomó la decisión de emprender con este negocio de chorizos. Es abogado de formación, pero decidió abandonar esta profesión y estudiar cocina en Argentina. Fue en ese momento que la Ciudad Luz le abrió sus puertas para poner en práctica sus dotes culinarias. Le encantaba la cocina de vanguardia o la ‘alta cocina’, pero los egos, el maltrato y el constante estrés por la carga laboral fueron el punto de inflexión para que este colombiano decidiera decantarse por los chorizos. 

"Renuncié a eso y dije: ‘juepucha, qué hago, con qué voy a sobrevivir‘. Lo único que sabía era cocinar. Entonces dije: ‘bueno, hagamos comida‘. Un día probé unos choricitos por ahí, que no me gustaron, me cayeron mal. Y dije: ‘¡Ay, verdad que yo sé hacer estos chorizos!‘. No tuve más excusas y arranqué con una inversión de 40 euritos para la máquina y la carne porque no tenía ni un peso más”, le contó Castillo a SEMANA.

Recibe todos sus pedidos a través de redes sociales, al tiempo que las aprovecha para una de sus principales pasiones: escribir. En su cuenta de Facebook, que lleva el mismo nombre del negocio, más que publicitar su producto Castillo cuenta las historias de sus clientes, ayuda a visibilizar iniciativas sociales o simplemente hace uso de este espacio para expresar sus ideas. 

De hecho, a través de esta plataforma empezó una campaña junto con otros colombianos para concientizar a Colombia sobre la crisis del coronavirus. “Nosotros ya estábamos metidos en todo este cuento. Acá todo es muy organizado y el Gobierno daba informes todos los días sobre la evolución del virus, las medidas, los entes de control, a quién había que llamar, todo. Pero teníamos una sensación de que en Colombia todo era una recocha. Había solo un caso, pero yo veía en mis redes sociales cómo la gente seguía saliendo y actuando como si nada”. 

El manizaleño, después de vivir en carne propia la tragedia europea con el covid-19, decidió escribir una publicación muy fuerte en su red social para concientizar a los colombianos sobre esta enfermedad e invitarlos a quedarse en casa. Días después se unió con otros compatriotas en Francia, con los que grabó un video para fortalecer la campaña #quédateencasa.

Y es que a “El man de los chorizos” también lo afectó el coronavirus. Alrededor del mundo, más de tres mil millones de personas están encerradas y eso ha perjudicado, sobre todo, a los pequeños empresarios no solo de Francia, sino del mundo entero. 

Empaca los chorizos en bolsas de papel en las que siempre les deja un mensaje especial a sus clientes. Foto: Camilo Ospina.

Inicialmente, tanto él como la mayoría de las personas en este país, incluido el Gobierno, veían al covid-19 como algo lejano que probablemente no los afectaría. Con los primeros casos de Italia, sin embargo, los franceses empezaron a preocuparse.

El presidente Emmanuel Macron, al comienzo, no tenía esa preocupación. El gobernante se rehusaba a imponer una cuarentena o a cerrar fronteras a pesar de que el país ya reportaba un número importante de casos. Cuando las personas vieron que esto no era un juego, decidieron tomar medidas por su propia cuenta, como la esposa de Juan David, que dejó de trabajar luego de investigar y darse cuenta que el covid-19 era una enfermedad muy seria. 

Al cabo de unas semanas, las cosas cambiaron para todo el país cuando Macron decidió imponer cuarentena nacional obligatoria. Juan David, por supuesto, fue uno de los afectados por la decisión.

A través de una alocución presidencial, el jefe de Estado francés ordenó la cuarentena obligatoria el 16 de marzo, cuando el país ya había alcanzado los 3.000 casos de covid-19, una cifra que quince días después ya sobrepasa los 44.500 contagios en total, incluidos los más de 3.000 muertos y 7.927 recuperados.

A raíz de esta decisión, Castillo decidió parquear su ‘choricleta’, la bicicleta en la que lleva los domicilios del taller de producción a la puerta de cada cliente, para protegerse del coronavirus. 

“En esa intervención, el mandatario dijo: todo el mundo para la casa, excepto los que hacen comida; ellos podrán seguir trabajando para abastecer a la población. Entonces yo dije: ‘¡ah, bueno! Listo, voy a seguir con los domicilios‘. Estaba preparado para eso, pero la verdad preferí no arriesgarme. Mi esposa está embarazada y me pareció una pendejada seguir trabajando innecesariamente. Si yo me contagio, vaya y venga; pero traer ese bicho a la casa no. O contagiar a los clientes que veo todos los días, tampoco. Entonces decidí ser parte de la solución y no del problema. Me retiré de las canchas y estoy en la casa desde ese momento”, explicó Castillo. 

Uno de los mayores miedos de Juan es que su esposa, quien está embarazada, o su familia en general se contagie. Foto: Juan David Castillo

Pero todavía tenía una producción de chorizos que había hecho días antes de que el presidente decretara la cuarentena nacional, así que la llevó a la carnicería de un amigo para venderla hasta que se acabe, aunque hasta el momento no ha tenido buenos resultados. “Estoy totalmente paralizado, incluso esos paquetes que dejé en la carnicería están básicamente quietos porque los clientes que yo tengo no pueden ir. Aquí son muy estrictos con las salidas, los desplazamientos solo pueden ser a un kilómetro más o menos, y salir no más de una hora. Entonces la gente prefiere no correr riesgos”, cuenta el manizaleño.

Las autoridades están más alerta que nunca en las ciudades del país. Quien salga, según cuenta Castillo, debe llevar siempre un documento que emite el Ministerio del Interior, en el que la persona debe declarar por qué está en la calle. Visita a un médico, trabajo, emergencia o incluso hacer mercado... cualquier razón debe estar descrita. “Los policías le piden este papel casi a cada persona que sale para evaluar si su razón es legítima o no. Si no lleva el documento o las razones no son válidas, las multas son grandes; si te detienen por primera vez, la primera multa es de 135 euros; la segunda de 370 y la tercera puede ser de 3.000 euros o más”, explica Juan David.

En su negocio vende únicamente chorizos pero ya es reconocido por la comunidad colombiana y latina. Foto: Camilo Ospina.

Sin embargo, como este colombiano hay muchísimos otros extranjeros y parisinos que se quedaron sin un ingreso fijo a causa de la pandemia. Cerrar absolutamente todos los negocios como restaurantes, bares, cafés y discotecas fue una medida sin precedentes. Lo único que funciona en la ciudad son los supermercados, almacenes de comida, farmacias, estaciones de gasolina y bancos.

Por esta razón el país creó un salvavidas económico de 45.000 millones de euros, que podría aumentar de acuerdo con el desarrollo de la crisis. Dentro de estas ayudas, el Gobierno creó el Fondo de Solidaridad, para el cual destinó 2.000 millones de euros, el cual funcionará sobre todo para las pequeñas empresas de restauración o turismo. 

Aquellos beneficiarios deben facturar menos de un millón de euros al año y haber visto una reducción de un 70 por ciento en sus ganancias con relación al año pasado. Quienes cumplen con estos requisitos podrían recibir 1.500 euros inicialmente para enfrentar la situación. Para ello deben inscribirse previamente al fondo, llenando un formulario.

Dentro de ellos está Juan, quien en medio de la incertidumbre que genera el coronavirus tiene un parte de tranquilidad por este lado. De hecho, esto es lo único que tienen claro hasta el momento, pero todo indica que los franceses recibirán más apoyo por parte del Gobierno, que también anunció la condonación en el pago de arriendos y servicios públicos. 

Juan dejó la última producción de chorizos en la carnicería de un amigo para abastecer a quienes salen por estos días a comprar víveres. Foto: Camilo Ospina.

Por lo pronto, Juan, como todos los ciudadanos afectados por la pandemia, espera que esta situación se acabe más temprano que tarde, pero sobre todo pide que el resto de países aprendan de la tragedia que viven Italia, España y Francia, para no repetir lo mismo. 

“Me gustaría decirles a los colombianos que por favor tengan en cuenta que este bicho es muy destructivo. No salgan y exíjanle a los demás que no lo hagan, si no se quieren ver intubados o a uno de sus seres queridos para poder respirar. Al día mueren más de 300 personas dentro de las que incluso estuvo una niña de 16 años. Hoy en dia no hay otra estrategia para defendernos de eso. No salgan y solidarícense con los demás”, les pide Castillo a los colombianos. 

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