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Hungría, ‘la piedra en el zapato’ para nuevas sanciones de la UE a Rusia por guerra en Ucrania

El país ha advertido el riesgo que representa para la seguridad energética de su país.


En medio de la tensión que se vive en el mundo por cuenta de la invasión de Rusia a Ucrania, desde el pasado 24 de febrero, y las secuelas que ello ha generado en el orden mundial, la Unión Europea ha revelado que se encuentra en medio de la preparación de un nuevo paquete de sanciones, el séptimo, para rechazar la usurpación por parte de Ejército del Kremlin.

No obstante, en medio de dichas discusiones para fijar el nuevo paquete de sanciones, ha surgido una ‘piedra en el zapato’, referida a la manifiesta oposición de Hungría a la imposición de más medidas en contra de Rusia, pues sus representantes ante la UE han adelantado su intención de no acompañar estas, advirtiendo además su negativa a implementar las ya fijadas en relación con el cese de las importaciones de gas proveniente de ese país.

En una declaración recogida por medios internacionales, el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, advirtió que su país no está de acuerdo con el séptimo paquete de sanciones, advirtiendo que el tema del gas ruso tampoco está sobre la mesa de lo contemplado por su país y que temen que la guerra pueda escalar en detrimento de otros países.

En ese sentido, el dirigente señaló que “Hungría se opondrá a la aprobación de un nuevo paquete de sanciones, más aún si en ellas se planea incluir sanciones relacionadas con el gas”, en declaraciones emitidas por el político este viernes a través del sistema de medios públicos de su país.

El político advirtió que este tema no es nuevo, y que de este ya tienen conocimiento los delegatarios de los diferentes países miembros de la Unión Europea, pues es una posición que su gobierno ya ha dejado de manifiesto en el escenario multilateral, en el que han abogado por el no lanzamiento de un séptimo paquete de sanciones.

Hungría ya se había configurado semanas atrás como una ‘piedra en el zapato’ para la UE en materia de formulación de sanciones a Rusia, al haberse opuesto a que el patriarca Kirill, máximo jerarca de la Iglesia ortodoxa rusa, fuere incluido en el anterior paquete de sanciones, al ser considerado uno de los hombres que habla muy de cerca a Vladimir Putin.

Sobre el presidente Orbán, medios internacionales han referido que dicha oposición responde a ciertos lazos que unen al mandatario con el Kremlin, recordando que el líder húngaro es considerado como ‘el mejor aliado’ del mandatario ruso, Vladimir Putin, al interior de la UE.

En el caso del sexto paquete de sanciones, Hungría también representó cierta resistencia; no obstante, finalmente aprobó las sanciones, tras negociar una serie de excepciones en la aplicación de dichas medidas por parte de su país, en tanto ese paquete versó sobre el embargo al crudo ruso.

Sin embargo, de cara al séptimo paquete, en el que se contemplaría el tema del gas, Hungría sentó su posición férrea a la reticencia, reconociendo un alto grado de dependencia por parte de su país al gas ruso, advirtiendo a su vez que cerca del 85 % de ese recurso, que se consume en su país, proviene de Rusia.

Además, desde Budapest se ha precisado que el 65 % del petróleo que se consume en Hungría también proviene del mismo país.

Frente al conflicto que actualmente se desarrolla en territorio Ucraniano, el Gobierno húngaro ha abogado porque, en vez de la promoción de sanciones y medidas que se orientan a complicar la situación en esos países, y que incluso pueden ser vistas como una reacción beligerante, se puedan promover acciones encaminadas a la consecución de acuerdos que permitan pacificar el escenario.

Órban, líder húngaro, ha elevado dicha solicitud en el marco de la UE, añadiendo que, de momento, se encuentra ‘solitario’ en esa visión de la situación.

Parte de las preocupaciones de Hungría, más allá de la dependencia al gas y a otros combustibles provenientes de las fuentes rusas, también responde a la incertidumbre frente a la capacidad de Ucrania para resistir el ataque ruso, señalando que existe temor de que, tras el eventual colapso de la resistencia de Kiev, Rusia decida emprender acciones más al occidente de ese país, lo que implicaría riesgos para su territorio.

Aunque de momento, ante el escenario de una mayor ambición de Rusia a la expansión al occidente, el mandatario de Hungría ha referido la necesidad de ‘prepararse’ para hacer frente a la eventual amenaza, escenario en el que destacó la necesidad de contar con mejores capacidades militares.

Este pronunciamiento se conoce apenas pocas horas después de que, en Madrid, concluyera la cumbre de la Otan, en la que los países miembro versaron frente al desafío ruso, señalando que ese país pasó de ser un aliado estratégico a convertirse en la amenaza.

En ese sentido, la Otan acordó fortalecer sus capacidades y aunar esfuerzos para continuar con la incesante ayuda a Ucrania, entendiendo que, como se ha manifestado desde distintos flancos, la guerra en Ucrania se convirtió en un conflicto de resistencia, donde perderá el que primero baje los brazos.

En ese sentido, la Otan también acordó reforzar el despliegue de fuerzas en países como Polonia, y los estados bálticos, así como en Eslovaquia, Hungría, Rumanía y Bulgaria.

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