Este miércoles, el Gobierno del Reino Unido impuso una medida más estricta para viajar al país. A partir de ahora, todos los viajeros que deban tramitar una Autorización Electrónica de Viaje (ETA, por sus siglas en inglés) —cerca de 85 países que no requieren visa para estancias cortas, entre ellos Colombia— deberán contar con este permiso antes de abordar.
Mediante un comunicado, el Ministerio de Exteriores informó que todos los transportistas, incluidas las aerolíneas, estarán obligados a impedir el embarque de los pasajeros que no tengan aprobada previamente la autorización digital ETA.
Aunque la exigencia de la Autorización Electrónica de Viaje está vigente desde 2023 y se ha aplicado de manera gradual, las nuevas medidas de control endurecen su cumplimiento y obligarán a todas las personas exentas de visado —incluidos ciudadanos de la Unión Europea, España y países de Latinoamérica— a tramitarla con antelación antes de abordar sus vuelos.
La ETA es obligatoria para estancias de hasta seis meses por turismo, negocios, visitas familiares o tránsito que implique pasar por control fronterizo.

La solicitud de esta autorización se realiza de manera completamente digital y queda vinculada electrónicamente al pasaporte por un periodo de dos años. El trámite tiene un costo de 16 libras esterlinas, lo que equivale aproximadamente a 80.000 pesos colombianos.
Aunque en la mayoría de veces la solicitud es respondida de forma rápida, ante la nueva medida, el ministerio británico recomendó hacer la solicitud con tres días de anticipación.

De igual forma, se recordó que los ciudadanos con doble nacionalidad británica y de otro país deben presentar “un pasaporte británico válido o un Certificado de Derechos” para poder viajar al Reino Unido. Asimismo, informaron que, a partir de este jueves, el documento alternativo al pasaporte británico —el certificado de derechos— se expedirá únicamente en formato digital y tendrá validez indefinida.
El secretario de Estado de Migración y Ciudadanía, Mike Tapp, afirmó que “la ETA es una parte vital del trabajo para reforzar la seguridad fronteriza y ver quién entra en el país” y enfatizó en que todo aquel que quiera visitar el Reino Unido debe “asegurarse de tener el permiso correcto”.

La nueva medida ha sido duramente criticada por el Partido Nacional Escocés (SNP), que gobierna en Escocia. La colectividad pidió al Gobierno británico eliminar estos nuevos requisitos y los calificó como un “impuesto fronterizo del Brexit” contra las personas con doble nacionalidad.
De este modo, quienes cuentan con doble nacionalidad se arriesgan a no poder embarcar si no presentan un pasaporte británico vigente o el certificado de derechos, cuyo costo es de 589 libras, es decir, cerca de tres millones de pesos colombianos.

