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| 8/15/2019 12:02:00 AM

La precoz carrera política de Galán

Los caprichosos e inescrutables designios del destino hacen que se junten momentos, hechos y personajes para producir importantes acontecimientos que muchas veces no registra la historia nacional.

Con tan solo 26 años Luis Carlos Galán se convirtió en ministro de educación Luis Carlos Galán con Álvaro y Enrique Gómez Hurtado Foto: Foto: Cortesía Fundación Luis Carlos Galán - Archivo Histórico Javeriana

El momento: comienzos de 1971. Misael Pastrana Borrero, último presidente del Frente Nacional, no había completado el primer año de su mandato, en medio de un ambiente convulsionado por los cuestionamientos a los resultados electorales. Y en las universidades públicas se presentaba una gran agitación debido a la crisis de sus organismos de gobierno y al déficit presupuestal. Además, los vientos del mayo francés del 68 y el avance de los movimientos revolucionarios en América Latina alimentaban la llama de la protesta social.

El personaje: Luis Carlos Galán, una prometedora figura del periodismo y la política nacional, que el 7 de agosto de 1970, –a sus 26 años– había sido nombrado por el presidente Pastrana en la cartera de Educación, un día después de haber obtenido su título en Ciencias Jurídicas de la Universidad Javeriana. Era el ministro más joven de la historia de Colombia.

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El hecho: el movimiento estudiantil de 1971, considerado el más amplio, masivo y organizado de la historia del país. Comenzó en febrero de ese año con una huelga en la Universidad del Valle y, luego de una violenta represión con saldo de varios estudiantes muertos, se extendió a las principales universidades del país. Los estudiantes agitaban consignas revolucionarias que proclamaban el cambio del sistema y obedecían a la militancia maoísta, troskista o comunista de la mayoría de sus dirigentes. Y se aglutinaron alrededor de lo que se conoció como el Programa Mínimo, que planteaba reivindicaciones inmediatas, entre ellas el cogobierno y la defensa del presupuesto para la universidad pública.

La Universidad Nacional, la Universidad de Antioquia, la Universidad del Valle y la Universidad Industrial de Santander fueron objeto de militarizaciones y cierres durante el año, después de manifestaciones que terminaban en enfrentamientos con la fuerza pública.

Momento, hecho y personaje se juntaron en una coyuntura excepcional, pues el joven ministro, que había mostrado su talante progresista en el Congreso de la República al defender la transformación y democratización del sistema educativo como condición indispensable para construir una sociedad justa y moderna, y que abanderó el proyecto de Reforma a la Educación Superior, tuvo que hacer frente a un movimiento estudiantil sin precedentes.

El ministro Galán declaró al respecto: “Los movimientos universitarios creo tienen aspectos muy positivos. Representan energías renovadoras, aunque se expresen de manera poco convencional”. Y fue consecuente con su pensamiento, pues mantuvo una postura de diálogo, se distanció de las actitudes represivas, buscó la comunicación directa con profesores y estudiantes, e intervino –algunas veces directamente–, para liberar a los estudiantes detenidos. Esa actitud permitió encontrar una solución al conflicto mediante una Comisión Asesora conformada por personalidades de alto nivel que lograron acordar con los voceros de los estudiantes que el Consejo Superior de la Universidad Nacional quedara integrado por el ministro de Educación, dos decanos, dos profesores y dos estudiantes elegidos en forma directa.

La fórmula permitió regresar a la normalidad académica, no obstante el último intento de un sector minoritario y anarquista que el 26 de noviembre impidió la instalación del nuevo Consejo Superior, y obligó al Ejército a intervenir para rescatar al ministro. Nuevamente el talante de Galán se puso a prueba, pues para dar cumplimiento a los estatutos del claustro universitario, que señalaban la obligatoriedad de sesionar en sus predios, instaló el nuevo Consejo Superior ocho días después en el Observatorio Astronómico, perteneciente a dicha universidad, reintegró a los expulsados y dio pleno cumplimiento a los acuerdos.

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Un hecho adicional pero concomitante: en noviembre de 1981, cuando personalmente le manifesté a Galán mi deseo de acompañarlo en el Nuevo Liberalismo, él conocía que una de mis cartas de presentación era haber sido integrante del comité de huelga de la Universidad Nacional y representante de los estudiantes para la negociación del cogobierno con el entonces joven ministro.

* Fue representante a la Cámara por el Nuevo Liberalismo.

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