Paola Andrea Londoño es la fiscal que le mostró al país quién era Diego Marín Buitrago, alias Papá Pitufo, el llamado zar del contrabando, el mismo que la Fiscalía llevaba investigando por cinco años, hasta que la fiscal Londoño, en menos de seis meses, logró capturarlo en España.

Los resultados de la investigación se convirtieron en una condecoración y en la prueba de que una actividad decidida, el trabajo en equipo y el apoyo institucional permiten desarticular las organizaciones más peligrosas y poderosas del país. El problema para la fiscal es que terminó castigada por hacer su trabajo.
La funcionaria habló en SEMANA y contó cómo arrancó la investigación contra Papá Pitufo, los principales retos, lo más difícil y el riesgo para los funcionarios que incluso se infiltraron, pero nada se compara con lo que hicieron por sacarla del caso y llevar a una situación de crisis de salud.
La fiscal Londoño contó que fue víctima de amenazas, ataques directos, persecución y finalmente de denuncias por injuria y calumnia, luego de advertir una serie de hechos que ocurrían en el séptimo piso del edificio del antiguo DAS. Habló de parrandas y bacanales en las instalaciones de la Fiscalía.

“En esa resiliencia que tengo, voy a pasar la página, pero me empiezan a llegar denuncias por injuria y calumnia, tengo tres denuncias en este momento y yo por miedo, cuando me llamaron a entrevista ante la Corte, no dije nada del señor Briñez, dije: ‘Quiero dejar esto así y cerrar este capítulo, pero ahora el señor Briñez se concertó con una de las personas que en fiestas de fin de año de la dirección especializada contra la corrupción varias personas se dieron cuenta de que el señor se embriagaba, había manoseos con varias funcionarias”, señaló la Fiscalía.
La funcionaria advirtió que tiene los elementos de prueba para confirmar lo que dijo en su momento en varios informes que presentó a la fiscal Luz Adriana Camargo para insistir en que en las instalaciones de la fiscalía estaban ocurriendo eventos no permitidos y que claramente menoscaban la credibilidad de la entidad.
“Yo daré nombres de las personas que estaban ahí, cuando lo pidan las autoridades. Ellas en declaración jurada dirán si es cierto o no que ellos se presentaban de esa manera y que era de conocimiento que estaban juntos; la incomodidad para mí es que mientras yo trabajaba, el señor subía la música, se oían ruidos y yo trabajando hasta medianoche”, señaló la fiscal.

Para la funcionaria existe una contradicción en su caso y que parece repetirse en muchos otros: pasó de ser la fiscal que logró desarticular una organización criminal a ser objeto de denuncia por parte de funcionarios de la misma Fiscalía mientras el proceso terminó engavetado.
