Una reveladora entrevista entregó en SEMANA la fiscal Paola Andrea Londoño, quien en menos de seis meses logró desarticular la organización criminal presuntamente liderada por Diego Marín Buitrago, alias Papá Pitufo, pero que, pese a su labor, terminó castigada por cumplir con su tarea y fue trasladada a Paloquemao a repartir denuncias.
Londoño contó que con la llegada de Luz Adriana Camargo a la Fiscalía, empezaron a ocurrir “sucesos irregulares” que afectaron de manera directa la investigación contra el llamado zar del contrabando, incluso después de la captura de los principales cabecillas de esa red criminal.

Aseguró que, sin explicación, las pruebas solicitadas a otras entidades como la Unidad de Información y Análisis Financiero (Uiaf), en el curso de la investigación contra Papá Pitufo, terminaron en la Presidencia de la República. Una filtración de información que la fiscal reprochó, al conocer que la evidencia nunca llegó a su despacho, pero sí a la Casa de Nariño.

Justamente, un funcionario de la Uiaf, Isaac Beltrán, se reunió en Europa con Papá Pitufo como emisario del Gobierno del expresidente Gustavo Petro.
“Yo di unas órdenes a la policía judicial, entre ellos un informe de la Uiaf, pero el informe nunca llegó. Me dicen que efectivamente el informe llegó directamente, no sé si al ministro de Defensa o a Presidencia, no lo sé, pero el informe llegó a Presidencia, llegó allá, nunca llegó al despacho y fuimos nosotros quienes lo solicitamos”, dijo la fiscal Londoño.

Advirtió que en la primera fase de la investigación, cuando se logró la captura de alias El Bendecido y otros socios de Papá Pitufo, empezó a recibir llamadas y mensajes del entonces ministro de Defensa, Iván Velásquez. La insistencia era tal que usaba a otros funcionarios para llegar a su despacho.
El exministro Velásquez, de acuerdo con la fiscal Londoño, parecía urgido del encuentro con ella; hasta puso a disposición su propia casa para concretar la reunión con la funcionaria, a pesar de estar en medio de las actuaciones judiciales y de alistar las otras fases de la investigación que, finalmente, quedaron pendientes porque en la administración Camargo la sacaron por la puerta de atrás.

“Cuando yo hago las capturas, empieza el ministro de Defensa, Iván Velásquez, a mandarme razones, de que me reuniera con él, que por favor me reuniera con él, con insistencia. Me mandaba razones con funcionarios de la Policía; yo nunca accedí. Decía: ¿a cuento de qué…? En algún momento me dijo que me reuniera con él en su casa para desayunar”, advirtió la fiscal.

Con la investigación y los resultados en cabeza de la fiscal Londoño, el país conoció quién era Papá Pitufo, que hasta ese día era un fantasma, un millonario empresario aduanero sin sanciones o procesos en la Dian. La fiscal aseguró en SEMANA que esos resultados y lo que venía en la investigación pudieron causar malestar en el Gobierno de Gustavo Petro y en la Fiscalía de Camargo.
“Esos resultados incomodaron a muchas personas, en la misma entidad, en la Fiscalía, y estamos hablando de personas del Gobierno, para ese momento el anterior, y empieza a generar incomodidad la tarea que yo había realizado”, señaló la fiscal Londoño.

En la Fiscalía, por más de cinco años, se investigó la organización de alias Papá Pitufo; el proceso pasó por varios despachos y finalmente aterrizó en las manos de la fiscal Londoño, que en un par de meses obtuvo la orden de captura contra el zar del contrabando, la circular roja de Interpol y tramitó la solicitud de extradición. Los resultados fueron tan contundentes que la funcionaria y los investigadores fueron condecorados.
Con la llegada de Camargo a la Fiscalía, se ordenó una reorganización de la entidad y a la Dirección Contra la Corrupción llegó una funcionaria que, según la fiscal Londoño, la sacó del caso y “ubicó a dedo a una amiga”, con una frase lapidaria en la investigación: “Le tengo el caso”.

“Lo hizo delante mío, llamar a una amiga de ella, de delitos fiscales, que fue la persona que después quedó en el proceso: la doctora Nancy Carolina Aponte, que porque ella era muy preparada para llevar este tipo de procesos. Ella tenía una amistad bastante estrecha con la doctora”, explicó la fiscal.

Londoño tuvo que entregar el proceso a la amiga de la directora contra la corrupción; no fue una asignación aleatoria o, quizá, a través de un sistema de reparto. No; el proceso que se convirtió en un escándalo, incluso para la campaña Petro Presidente 2022, simplemente cambió de manos.
La funcionaria agregó que no fue solo ella la afectada con el cambio de administración en la Fiscalía o de director en la Policía. Los investigadores del caso, todos de la Dijín, incluso el director del grupo anticorrupción, terminaron retirados, trasladados, amenazados y hasta denunciados.

“Mi hija salió con sus amigos y ese día nos siguieron, la abordaron dos hombres en Galerías (Bogotá) y la retuvieron como una hora; ella me llamaba asustada y uno de ellos le rapó el teléfono y me dijo: ‘Usted es la fiscal del caso Papá Pitufo’; esto se dejó en conocimiento de la Fiscalía”, advirtió la fiscal en entrevista con SEMANA.

La fiscal reveló que la situación en el ente acusador dirigido por Luz Adriana Camargo es compleja. Los funcionarios “tienen miedo de tomar decisiones”. Lo que le ocurrió a ella, después de dar un golpe contundente a la criminalidad organizada, se convirtió en un ejemplo entre los funcionarios para advertir que no es una buena opción dar resultados.

“Pasan muchas cosas irregulares. ¿Cuál es esa expectativa que tiene la sociedad de que se haga justicia si pasan estas situaciones? Eso es muy triste; han pasado otros hechos irregulares, con otros casos muy nombrados de sacar a fiscales porque no se presentaron al concurso”, señaló la fiscal haciendo referencia, sin citar, al caso de Nicolás Petro.
Advirtió que, irónicamente, quienes dejaban de hacer su trabajo o incluso incurrieron en irregularidades en la Fiscalía son los que sacan provecho. Recordó episodios nocturnos con funcionarios que convertían sus despachos en cantinas, mientras invitaban a otros a compartir la fiesta que se vivía entre expedientes y licores.

La propia fiscal Londoño redactó varios informes para advertirle a la fiscal Luz Adriana Camargo lo que ocurría en el séptimo piso del antiguo edificio del DAS. Ruidos extraños mientras el encargado de investigar a funcionarios públicos se encerraba con subalternas en horas de la noche.
“A la señora fiscal se le envió una información de todas las cosas irregulares que pasaban en ese piso séptimo del edificio antiguo DAS mientras yo trabajaba, porque todos los días me iba tarde (…) A veces, inclusive, con otras compañeras fuimos convocadas por el señor Egon Bríñez y otros fiscales, para beber bebidas alcohólicas en la oficina”, reveló la fiscal.
La funcionaria advirtió que decidió hablar luego de una serie de denuncias en su contra, de lo que consideró una persecución, justamente por haber investigado a la organización criminal de alias Papá Pitufo, luego de advertir las irregularidades y los bacanales que se armaban en las propias instalaciones de la Fiscalía.

Al final, la investigación contra la organización de alias Papá Pitufo no avanzó. Los principales cabecillas quedaron en libertad por vencimiento de términos y Diego Marín Buitrago está a la espera de un asilo político en Portugal. Las fases que estaban pendientes y que incluían los aportes a la campaña presidencial se quedaron engavetadas. No pasó nada con el proceso.
Lo que sí ocurrió fue el traslado de los funcionarios de la Dijín, el retiro del coronel que se infiltró en la organización de alias Papá Pitufo y la persecución que la fiscal Paola Andrea Londoño denunció como una estrategia para entorpecer la investigación que anticipaba un escándalo en la Casa de Nariño.
