Los mitos y las leyendas, esas historias que pasan de boca en boca por generaciones, suelen explicar el territorio, las costumbres, los saberes y hasta los medios de los ciudadanos. Cada región del país cuenta con sus propias historias de tradición que buscan darle explicación a lo que con la lógica no se llega a una respuesta.
En Cali, uno de los relatos más aterradores es el de la Mano Negra, también conocido como la Mano del Negro, el cual le da una explicación al origen de la cruz que se encuentra en el Parque Artesanal Loma de Cruz —al sur de la ciudad, cerca del barrio San Antonio, en la calle 5 con carrera 16—, una de las zonas más turísticas debido a que es un centro de encuentro artesanal y cultural que llama la atención de los cientos de visitantes.

La famosa escultura tiene una mano en la parte inferior derecha de la cruz la cual, según una de las versiones más replicadas por los caleños, pertenecía a un joven (a quien algunos llaman Juan Diego), que, tras asesinar a su madre fue ejecutado y enterrado en la pequeña loma donde está la cruz. Las personas cuentan que un día después, la mano del joven sobresalió de la tierra y, pese a que la volvían a enterrar, esta de nuevo salía. La situación obligó a la comunidad a erigir la cruz.

Otra versión tiene que ver con el amor de un esclavo: Crescencio, con una noble: Juana. Estos dos solían tener un romance a escondidas, el cual solo era conocido por la doña Carmen de la Ronda (jefe de Crescencio y mamá de Juana). El problema surgió cuando el padre de la joven, un patrón español, se enteró del noviazgo.

Tras el descubrimiento, ambos fueron perseguidos y cazados. Juana fue sometida a maltrato físico hasta la muerte y su cuerpo fue abandonado en el monte. Ante la indignación, Crescencio golpeó a su jefe, quien se vengó cortándole la mano. El relato cuenta que varias personas han visto el alma en pena del esclavo por la zona y que incluso los animales se asustan.
Se le suma que varios visitantes o caminantes del sector aseguran oír lamentos o ver a un hombre deambular cerca de la cruz, especialmente en la noche.
