Durante años, el Partido Liberal perdió presencia en territorios que históricamente habían sido su bastión electoral. Regiones enteras quedaron sin representación efectiva y el liberalismo fue cediendo espacio frente a nuevas fuerzas políticas. Hoy, en plena recta final hacia las elecciones legislativas del 8 de marzo, ese panorama empieza a cambiar, y el epicentro de ese reordenamiento tiene nombre propio: el Valle del Cauca.
En las últimas horas, un video que comenzó a circular en redes sociales confirmó lo que ya se venía comentando en corrillos políticos. Juan Pablo Gallo, el segundo senador más votado del Partido Liberal en las elecciones de 2022 y considerado el dirigente liberal más fuerte de Risaralda, anunció públicamente que Leonardo Arroyave tiene toda su confianza y será quien represente su proyecto político en el Senado. El mensaje, directo y sin matices, oficializa una transferencia de capital político en un momento decisivo.

Gallo obtuvo 134.559 votos a nivel nacional y 86.993 votos en Risaralda, la votación más alta en la historia del departamento para un candidato al Senado. Su decisión de no aspirar nuevamente y de respaldar un nuevo liderazgo no solo reordena el mapa liberal en el Eje Cafetero, sino que fortalece una estructura que ya venía creciendo desde el suroccidente del país.

El beneficiario directo de ese respaldo es Leonardo Arroyave, representante a la Cámara por el Valle del Cauca y hoy candidato al Senado. Más allá del nombre propio, lo que toma fuerza es la ‘Organización Arroyave’, un grupo político de origen vallecaucano que pasó de ser una estructura regional a convertirse en un actor determinante dentro del Partido Liberal.
Desde el Valle del Cauca, esta organización ha logrado recuperar espacios históricos del liberalismo en departamentos como Cauca, Nariño, Putumayo, Chocó, Risaralda y Antioquia, territorios donde el partido había perdido representación y protagonismo durante varios periodos electorales. Hoy, el grupo cuenta con representantes a la Cámara, senadores, concejales y diputados en las principales ciudades de estas regiones, consolidando una presencia territorial que pocos sectores liberales pueden exhibir.
Analistas coinciden en que no se trata de una suma coyuntural de apoyos, sino de un reordenamiento estructural del poder interno del partido. Mientras otros sectores del liberalismo continúan fragmentados o dependen de liderazgos individuales, la organización vallecaucana opera con lógica de bloque: estructura territorial, disciplina política y una narrativa clara de recuperación partidista.

El respaldo público del segundo senador más votado del liberalismo funciona como una validación política de ese proceso. En la práctica, el resurgir del Partido Liberal empieza a explicarse desde el Valle del Cauca, donde una organización logró articular región, estructura y discurso en un momento clave.
A pocos días de las elecciones del 8 de marzo, el mensaje interno dentro del liberalismo es contundente: el partido no solo revive en votos, sino en organización. Y ese nuevo impulso, hoy, tiene acento vallecaucano









