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Imagen de Andrea Yates, quien confesó haber ahogado a sus hijos. Foto compartida en twitter por @derekt529
Imagen de Andrea Yates, quien confesó haber ahogado a sus hijos. Foto compartida en twitter por @derekt529 - Foto: Foto compartida en twitter por @derekt529

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La aterradora historia de la mujer que ahogó a sus cinco hijos: esta fue la razón

Un espeluznante caso de una mujer que sufría de psicosis, especialmente agravada por los partos.

El caso de Andrea Yates conmocionó a Estados Unidos en 2001, tras haber confesado que ella misma ahogó a sus cinco hijos en la tina. Esta mujer, originaria de Texas y nacida en julio de 1964, llamó al 911 justo después de haber cometido el crimen.

¿Quién era Andrea Yates?

Su nombre de soltera era Andrea Kennedy, fue la menor de cinco hijos y de adolescente sufrió de bulimia. La bulimia es un trastorno alimentario en el que la persona come compulsivamente por ciertos períodos y luego, en un momento de culpabilidad y malestar, se provoca el vómito. Más adelante, Yates sufrió de depresión y los 17 años habló por primera vez de suicidio.

En 1982 se graduó como la mejor de su clase y capitana del equipo de natación. Luego se preparó para ejercer la enfermería y durante más de diez años lo hizo. Cuando conoció a su esposo Russell “Rusty” Yates, declararon que tendrían tantos hijos “como la naturaleza lo permitiera” y tras casarse, se mudaron a una casa de cuatro habitaciones.

Empezaron a llegar los hijos, pero después del cuarto, Andrea entró en una depresión profunda. Su esposo la encontró un día temblando y mordiéndose los dedos; al día siguiente intentó suicidarse con una sobredosis de píldoras. Fue ingresada en un hospital y medicada con antidepresivos, inicialmente mantenía su deseo de morir, pero más adelante, tras un tratamiento psiquiátrico que incluía antipsicóticos, Yates estuvo de nuevo estable.

Los antipsicóticos son medicamentos que tratan la psicosis, una condición que consiste principalmente en alucinaciones visuales o sonoras, contactos que una persona cree que son reales, pero que no lo son, así como delirios. Después de estar estable un tiempo, Yates tuvo un nuevo ataque de nervios que desencadenó dos nuevos intentos de suicidio y dos hospitalizaciones psiquiátricas.

Tener hijos a pesar de las recomendaciones

Considerando el historial de salud mental de Yates, la primera psiquiatra le recomendó, según testificó más adelante, que no tuviera más hijos, pues esto “garantizaría una futura depresión psicótica”. A pesar de eso, la pareja concibió un quinto y último hijo, una niña de nombre Mary.

Andrea había dejado de tomar el medicamento antipsicótico al concebir a la última niña, así que más adelante, tras el parto, volvió la crisis. Yates se autolesionaba y leía permanentemente la Biblia. La familia vivía en un suburbio de Houston el día de los asesinatos.

Ese 20 de junio de 2001 su esposo se fue a trabajar y la dejó sola con sus hijos, a pesar de las recomendaciones de los psiquiatras de tenerla bajo supervisión durante todo el día. Más adelante se supo que Rusty comentó en una reunión familiar que estaba dejando a su esposa sola por breves períodos de tiempo, para incentivar su independencia. Ese día Rusty acordó con su mamá, suegra de Andrea, que llegara una hora más tarde de su partida. En esa hora en que Andrea estuvo sola con los niños, se dio el fatal desenlace.

Primero comenzó ahogando a tres de sus pequeños. Comenzó con John, Paul y Luke, y luego los dejó en su cama. Después ahogó a Mary, la menor que había nacido recientemente, a la que dejó flotando en la bañera. Noah, otro de los niños, entró y le preguntó a su mamá qué le pasaba a Mary; al darse cuenta del peligro, el pequeño salió corriendo, pero su mamá lo alcanzó y con él ahogó al último de los hijos de la pareja.

Yates llamó al 911 inicialmente pidiendo con urgencia la presencia de la Policía, sin aclarar el motivo. Más adelante, durante el juicio, confesó haber matado a sus cinco pequeños. Inicialmente en 2002 fue condenada a cadena perpetua con un mínimo de prisión de 40 años; luego, en 2006, fue declarada no culpable por motivos de demencia. Yates se encuentra desde aquel momento recluida en el Kerrville State Hospital de Texas, una clínica de salud mental.

Su esposo pidió el divorcio en 2004, argumentando que no vivía con ella desde el asesinato de sus hijos. En 2006 se casó con una nueva mujer con la que tuvo un hijo; nueve años después ella solicitó el divorcio.