OPINIÓN

Claudia Varela

¿Qué pasó con la reinvención?

Hay que aprender a leer cuando termina un ciclo y realmente reinventarse porque a lo mejor, lo que debe ser, ya está hoy en frente de tu nariz. Nunca es tarde para reinventarse.
27 de febrero de 2022 a las 10:00 a. m.

Vivimos a través de ciclos que nos dan las estaciones, el clima, los días del calendario. Actuamos por referentes como la temporada de lluvias, el viento, el sol o de vacaciones.

Cada etapa es diferente, única e irrepetible, pero como estamos la mayoría del tiempo sin hacer conciencia, no entendemos por qué nos pasan las cosas y lo único que buscamos es un control permanente de lo que en definitiva es incontrolable.

Si observáramos más el mundo que nos rodea y le bajáramos al automático de vez en cuando, nos daríamos cuenta de las señales que nos manda la vida sobre nuestra misión en cada ciclo. Hablemos del trabajo y de la presencia en las organizaciones. La mayoría de las veces la gente no sabe cuándo termina su ciclo en una empresa.

Es increíble y sorprendente cómo hace poco estábamos como humanidad en un ciclo eterno sin dia de terminación, donde hablábamos de “reinventarnos”, de ser mejores personas, de trascender en espíritu, de encontrar balances y, ahora ante días oscuros como los que estamos viviendo en el mundo entero parece que se nos olvidó.

El tema del aborto y de Ucrania generó todo tipo de discusiones. Por supuesto no voy a hablar de ello aquí, ni a dar mi opinión que quizás sea individual o particular y que no busca que alguien se sume o no. Pero de nuevo en una situación como esta nos dividimos y nos juzgamos. Los tildamos de asesinos, de izquierda extrema, de derecha extrema. ¿Dónde quedó la reinvención?, ¿hay algún tipo de empatía?

Y si seguimos pensando desde el ego y viéndolo desde un punto de vista organizacional, cada uno siente de manera individual y un tanto acomodada, que lo mejor es permanecer en esta empresa y que la verdad la organización no podría resistir el golpe atroz de su ausencia.

Lo que le digo normalmente a quienes hago mentoría y coaching es que no deben plantear sus decisiones en hipótesis imaginarias.

Todas las empresas sobreviven si se va alguno de sus empleados, de hecho, esa es la dinámica que debe existir, los ciclos en las organizaciones también se cumplen y hay que aprender a leer entre líneas para no hacerse la vida a cuadritos o estar pensando en el pasado, cuando el pasado ya fue.

Veamos el caso de Rodrigo, que no se reinventó. Llevaba muchos años trabajando en la misma compañía. Había pasado por cinco jefes distintos y pensaba que él merecía y tenía muchos derechos ganados porque algún día llevo ventas importantes y resultados que hicieron que la organización creciera.

Efectivamente, la empresa reconocía eso en Rodrigo, pero en su portafolio de diversificación esta entidad necesitaba perfiles que hablaran inglés de manera fluida. Con los años que tenía Rodrigo y un inglés machacado, no decidió aprender un nuevo idioma y su poder de decisión fue nulo.

Las secretarias empezaron a desaparecer y se cambiaron por asistentes. Los sistemas de mayor eficiencia y tecnología hicieron que Rodrigo se fuera rezagando y, pasaron solo dos años para que él estuviera en una oficina pequeña sentado solo y sin saber qué hacer.

A Rodrigo le faltaban más de media década para pensionarse. Tenía la energía intacta y más conocimiento que todos los practicantes que hablaban cuatro idiomas. Pero a nadie le importo porque él mismo se encargo de aislarse y el sistema, que es implacable, lo sacó.

Finalmente, el área de talento tomó la decisión. Su despedida tardó menos de una hora y se fue con una placa y una caja llena de recuerdos. Tal vez, si Rodrigo se hubiera anticipado y hubiera entendido, sin aferrarse, su ciclo hubiera cerrado de manera menos triste.

Hay que aprender a leer cuándo termina un ciclo y realmente reinventarse porque a lo mejor, lo que debe ser, ya está frente de tu nariz. Es mejor escuchar más, hablar menos y entender que si juzgas en tu camino también serás juzgado. ¿Karma o vida?, eso lo decides tú.