Las apuestas del sector empresarial por trabajar en la protección de los ecosistemas y el medio ambiente toman cada vez más relevancia ante los retos que imponen las problemáticas que en esta materia afronta el planeta.
La pérdida de biodiversidad, la degradación de los bosques, las afectaciones a los océanos por los crecientes niveles de contaminación, entre muchos otros desafíos que enfrenta el mundo requieren de acciones para mitigar sus impactos.

En este propósito, la siembra de árboles y la identificación y protección de especies en diferentes zonas del país son determinantes. Frente a esta realidad, las compañías del Grupo Enel lanzaron la estrategia Enel Biodiversa, que enmarca el trabajo de conservación, protección y restauración de la biodiversidad que estas organizaciones realizan en el país.
A través de diversos proyectos, las empresas han logrado la siembra de 400.000 árboles en los últimos 10 años y la identificación de más de 500 especies de fauna y 200 de flora, de las cuales 50 se encuentran en la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), según dijo el director general de Enel Colombia, Lucio Rubio Díaz.

Entre los 10 ecosistemas en los que actualmente tienen presencia las compañías del grupo, se destacan el bosque alto andino, bosque seco tropical, manglar, bosque andino húmedo y bosque húmedo montano bajo.
En el primero, por ejemplo, desarrollan el proyecto Bosque Renace, cuyo objetivo es restaurar y proteger 690 hectáreas de gran relevancia para la región del Tequendama. Allí se han trasladado cerca de 3.000 plantas epifitas y entre las especies identificadas de fauna y flora sobresalen las águilas, osos perezosos, primates nocturnos, mariposas, murciélagos y ranas de lluvia, así como robles, orquídeas y el árbol mano de oso.

Además, como parte de la iniciativa del Gobierno de sembrar 180 millones de árboles, estas empresas han sembrado más de 10.000 plantas en este ecosistema, de los cuales 5.000 hicieron parte de una campaña mediante la cual se buscó generar consciencia en los clientes de Enel-Codensa para ayudar a proteger y recuperar los bosques, incentivando el uso de la factura virtual de energía y evitando así, el uso de papel y la generación de residuos y contaminantes que contribuyen al cambio climático, el deterioro de la calidad del aire y en general al detrimento de los recursos naturales.
Compensación ambiental
Por otro lado, de acuerdo con el directivo, como parte del programa de compensación por la construcción de la Central Hidroeléctrica El Quimbo, Enel-Emgesa, con el apoyo de Fundación Natura, diseñó y puso en marcha un Plan de Restauración Ecológica del Bosque Seco Tropical en un área de 11.079 hectáreas en el Huila.

Allí fue descubierta una nueva especie de bromelia para el país (Pitcairnia huilensis) y registraron oficialmente la Reserva Natural de la Sociedad Civil Cerro Matambo con una extensión de 918 hectáreas, la más grande del departamento y la segunda más grande del bosque seco tropical sobre la cuenca del río Magdalena.
Otras inciativas han sido la creación de los Jardines de Polinizadores y la Clínica de Orquídeas en Guavio, así como los programas de educación ambiental en los que han participado más de 20.000 personas y la estrategia: redes seguras para la fauna silvestre, orientada a la reducción de los riesgos que representan las redes eléctricas para la fauna silvestre.
“Con Enel Biodiversa seguiremos trabajando con un horizonte a largo plazo, enfocando nuestra energía sobre cuatro ejes estratégicos: conservación, restauración y protección; creación de valor compartido; comunicación y visibilización y gestión del conocimiento”, puntualizó Rubio Díaz.
