Las alertas sobre la posible llegada de un nuevo fenómeno de El Niño no solamente se han dado en Colombia, también han recaído en otros países de la región, debido a la forma en la que se presenta esta anomalía en el continente americano, que no es homogénea en todas las latitudes, sino que varía dependiendo de la ubicación en el globo terráqueo.
En entrevista con este medio, el meteorólogo Max Enríquez desglosó varios puntos sobre el fenómeno de El Niño que se proyecta para el segundo semestre del presente año. Entre ellos, está el cómo se produce, cuáles serán las zonas más afectadas en el país y cuáles serían los posibles escenarios en materia hídrica en caso de existir un “Superniño”.
Primero, el experto señaló en SEMANA que “este año, con ocasión del fenómeno de El Niño que está a punto de comenzar, se estima que va a ser más fuerte que todos los anteriores de los últimos 70 años. Y esto es importante tenerlo en cuenta porque hay razones que impulsan a los investigadores a hacer esas alertas”.

“Una es que estamos en cuenta los océanos pacíficos tropicales ecuatoriales (una franja que va de 5 grados norte a 5 grados sur a lo largo del ecuador geográfico de la Tierra, entre las costas de América del Sur y las costas de Asia); entonces las temperaturas del mar han aumentado. Eso lo sabemos porque los análisis, las tendencias de cambio climático, todo lo ha mostrado dramáticamente, y esto se refleja también no solamente en la atmósfera, que está aumentando la temperatura, sino también en los océanos”, aseguró Henríquez.
Adicionalmente, se refirió al momento actual del evento climatológico y para cuándo se proyecta la llegada al pico que tiene en alerta a la comunidad científica: “Los análisis indican que las anomalías de las temperaturas del Pacífico están en 0.4 grados centígrados por encima de los normales y para que haya un comienzo de un fenómeno de El Niño se requiere que esas anomalías estén en 0.5 a 2 grados, de ahí para arriba ya es un fenómeno intenso y se espera que se logren esos 2 grados en el mes de septiembre aproximadamente".
Por otra parte, Henríquez fue consultado sobre las regiones colombianas con mayor vulnerabilidad, por lo que, inmediatamente, recordó aquel fenómeno de El Niño de 2015-2016, considerado uno de los más fuertes registrados en el país, en el que el departamento del Chocó experimentó cinco meses consecutivos con déficit de lluvias, una situación particularmente crítica en una de las zonas más húmedas del planeta, y que, en caso de repetirse, sería perjudicial para sus habitantes.
“Desde el mes de noviembre del 2015 hasta marzo del 2016 hubo cinco meses con déficit de lluvia. Esto es un dato importante que hay que tener en cuenta. ¿Por qué es importante? Porque Chocó es la zona más lluviosa que tenemos en Colombia. Digamos, no es el sitio más lluvioso, sino la zona más lluviosa. Allá caen precipitaciones de 10.000, 8.000, 9.000, 10.000 milímetros de lluvia al año. Entonces, tener cinco meses es una sequía brutal, es la más fuerte de sequía de todo el país. La que se presentó en el año 2015-2016, que fue el anterior fenómeno del niño intenso. Entonces, en esa oportunidad tocó la Cruz Roja, yo recuerdo que llevaron plantas para potabilizar el agua del río Atrato, que es un río supercaudaloso que pasa por enfrente de Quibdó, y la gente sin agua. Por eso hay que mantener el dormir con un ojo abierto, porque si esto llega a presentarse, entonces nuevamente se registrarán esas urgencias en Chocó“.
La Amazonía también aparece entre las principales preocupaciones. Henríquez recordó que durante el episodio de 2023-2024 se registraron extensos incendios forestales, reducción de caudales en varios afluentes y una afectación significativa de ecosistemas estratégicos.
“Hubo incendios forestales en la selva del Amazonas, pero de una manera impresionante. La selva se llenó de humo. Las afluentes del Amazonas se secaron todas, eso fue una tragedia, una tragedia que se puede volver a repetir”, afirmó el meteorólogo.

Otras zonas que, según Henríquez, tendrían un fuerte golpe con un fenómeno de El Niño muy fuerte (o severo) serían las siguientes:
- Costa Atlántica: “Las olas de calor son brutales. Ya Valledupar, por ejemplo, está registrando una ola de calor brutal, pero lo que va a haber es peor, porque si nosotros miramos, lo remitimos al año 2015-2016, no hubo problema con la lluvia realmente en Valledupar, pero sí con las temperaturas”.
- Región Andina: “Villavicencio y Bogotá tendrían afectaciones. Nosotros en Bogotá tenemos una vulnerabilidad muy alta de las olas de calor. En el año 2015 tuvo una sequía de cuatro meses entre julio y octubre, cuatro meses seguidos con lluvias deficitarias, y eso se llega a repetir, hay que comenzar a empacar”.
Finalmente, Henríquez explicó que las lluvias están previstas para “mediados de abril y principios de mayo de 2027″, sin embargo, al ser cuestionado sobre las posibilidades de que esta ventana de precipitaciones llegue mucho después de lo esperado, señaló que: “Si no llueve en abril y llegamos a eso, entonces el racionamiento va a ser más severo; es mi concepto. Y las demás consecuencias que tiene eso, porque eso no es solamente el racionar el agua, sino incendios forestales, se dañan los cultivos y mueren animales”.
