Los claveles son una de las flores más populares y apreciadas en el mundo. Su amplia gama de colores, su agradable aroma y su larga duración los han convertido en una de las opciones preferidas para decorar hogares, jardines y eventos especiales. Estas características también explican por qué continúan siendo uno de los regalos florales más habituales.

Pertenecen al género Dianthus, cuyo nombre significa “flor divina”. A lo largo de la historia, distintas culturas los han valorado no solo por su belleza, sino también por el simbolismo que representa cada uno de sus colores.
Una de sus principales cualidades es la gran diversidad de tonalidades en las que pueden encontrarse. Hay claveles rojos, blancos, rosados, amarillos, naranjas, morados e, incluso, variedades que combinan varios colores, lo que los convierte en una alternativa versátil para todo tipo de ocasiones.
Aunque se trata de una planta resistente, capaz de adaptarse a diferentes climas y de crecer tanto en jardines como en macetas, su floración depende de recibir los cuidados adecuados. Cuando estos no se aplican correctamente, la planta puede marchitarse, desarrollar hojas amarillas e incluso sufrir la pudrición de sus raíces por exceso de humedad.

Según información recopilada por el portal Floristería Morris, mantener un equilibrio entre la luz, la temperatura y la poda es fundamental para que los claveles se desarrollen en buenas condiciones. Además, el riego desempeña un papel decisivo en la producción de flores. Los especialistas recomiendan regar entre tres y cuatro veces por semana, comprobando previamente la humedad del sustrato para evitar el exceso de agua, uno de los principales factores que deterioran las raíces.
Cuando se cortan para formar un ramo, los claveles pueden mantenerse frescos entre siete y catorce días si reciben los cuidados necesarios. Para prolongar su duración, conviene retirar las hojas que queden sumergidas, colocarlas en un jarrón limpio con agua fresca y, si es posible, añadir un conservante floral.

También es recomendable cortar los tallos en diagonal antes de introducirlos en el agua y repetir este procedimiento cada pocos días para favorecer la absorción de agua. Asimismo, el agua del jarrón debe renovarse cada uno o dos días, aprovechando para limpiarlo y retirar las flores o pétalos que ya estén marchitos.
Por último, es importante mantener el ramo en un lugar fresco y bien iluminado, pero protegido del sol directo, de las fuentes de calor, de las corrientes de aire y de las frutas maduras, ya que estas desprenden etileno, un gas que acelera el envejecimiento de las flores. Evitar errores como dejar hojas bajo el agua, utilizar un jarrón sucio o no recortar los tallos permitirá disfrutar de los claveles durante más tiempo.
