Uno de los mayores misterios del universo está relacionado con lo que se oculta en las profundidades marinas. Durante décadas, estos ecosistemas han sido objeto de estudio para científicos de todo el mundo, que han realizado descubrimientos sorprendentes, entre ellos especies con características inusuales que las diferencian del resto.

Uno de esos casos es el del pez molly amazónico, una especie que surgió hace unos 100.000 años y que, desde entonces, ha despertado el interés de la comunidad científica por su singular forma de reproducción. Aunque la reproducción sexual predomina en la naturaleza porque favorece la recombinación genética y ayuda a eliminar mutaciones perjudiciales, este pez asexual ha logrado sobrevivir mucho más tiempo de lo que las teorías científicas consideraban posible.
Un estudio publicado el 11 de marzo en la revista Nature reveló que, pese a acumular mutaciones más rápido que sus especies progenitoras sexuales, el molly amazónico no presenta un deterioro funcional. Según los investigadores, esto ocurre gracias a un mecanismo conocido como conversión genética, que le permite revertir mutaciones dañinas, fijar variantes beneficiosas y corregir incompatibilidades heredadas. Además, aunque la reproducción asexual modificó parte de la estructura de su cromatina, el pez conserva rasgos genéticos de sus antecesores.
Los científicos ya habían presentado una primera versión del genoma de esta especie en 2018. Sin embargo, las limitaciones tecnológicas de la época impedían comprender con precisión cómo evolucionaban sus mutaciones. En aquel momento, se sostenía que los vertebrados asexuales eran extremadamente raros porque, al no existir recombinación genética durante la meiosis, las mutaciones nocivas se acumulan hasta provocar la extinción de la especie.

No obstante, el análisis del molly amazónico mostró un panorama diferente. Su genoma evidenció poca degeneración genética, una elevada variabilidad y señales claras de evolución continua. Los expertos también encontraron que posee una heterocigosidad mucho mayor que la de sus especies parentales sexuales, una condición derivada de su origen híbrido. Estas características podrían explicar su capacidad de adaptación y supervivencia en distintos ambientes.
Aunque la reproducción asexual ofrece ventajas, como una rápida expansión poblacional debido a que todos los individuos son hembras, la mayoría de las teorías biológicas sostiene que sus desventajas genéticas deberían limitar su permanencia en el tiempo. Sin embargo, este tipo de especies ha demostrado ser mucho más resistente y exitosa de lo esperado.

De acuerdo con lo reseñado por Science News, el equipo utilizó modernas herramientas de secuenciación genética para estudiar con mayor detalle el ADN de este pez, originado a partir del cruce entre dos especies. Gracias a estas tecnologías, identificaron patrones de conversión genética capaces de generar diversidad, eliminar mutaciones perjudiciales y resolver conflictos entre genes heredados.
Aunque este mecanismo no sustituye por completo las ventajas de la reproducción sexual, sí explicaría por qué algunas especies asexuales han logrado sobrevivir y evolucionar durante largos periodos. Para los investigadores, estos hallazgos podrían transformar la manera en que se entiende la evolución y el papel del sexo en la naturaleza.
