La búsqueda de mundos parecidos a la Tierra acaba de dar uno de sus pasos más importantes. Un grupo de astrónomos confirmó por primera vez la existencia de una atmósfera alrededor de un planeta rocoso ubicado en la llamada zona habitable de otra estrella, una región donde las temperaturas podrían permitir la presencia de agua líquida.

El protagonista del hallazgo es LHS 1140 b, un exoplaneta situado a unos 48 años luz de la Tierra. Aunque no se encontró evidencia de vida, los investigadores consideran que el descubrimiento representa un avance clave para entender qué planetas podrían reunir las condiciones necesarias para albergarla.
Un descubrimiento que no se había conseguido hasta ahora
Hasta ahora, los científicos habían detectado atmósferas principalmente en planetas gigantes, similares a Júpiter o Saturno. Sin embargo, demostrar que un planeta rocoso conserva una envoltura de gases había resultado mucho más difícil debido a su tamaño y a la intensa luz de la estrella que lo acompaña.
De acuerdo con la investigación publicada en la revista Science, el equipo logró superar ese desafío al estudiar una señal de helio escapando del planeta. Esa fuga permitió confirmar que LHS 1140 b mantiene una atmósfera, algo que durante años solo había sido una posibilidad planteada por modelos teóricos.

El autor principal del estudio, Collin Cherubim, resumió la importancia del hallazgo con una frase contundente: “Una atmósfera es esencial para que un planeta pueda sustentar la vida tal como la conocemos”. También destacó el carácter inédito del resultado al afirmar: “Esta es la primera vez que alguien encuentra una atmósfera en un planeta rocoso en la zona habitable de otra estrella”.
¿Por qué una atmósfera resulta tan importante?
La atmósfera cumple varias funciones fundamentales en un planeta. Además de ayudar a conservar el calor, puede proteger la superficie de parte de la radiación proveniente de su estrella y favorecer la permanencia de agua en estado líquido, uno de los ingredientes considerados esenciales para la vida tal como se conoce en la Tierra.
Eso no significa que LHS 1140 b esté habitado. El estudio no encontró organismos ni señales biológicas. Lo que demuestra es que este mundo conserva una característica considerada indispensable para que un ambiente pueda mantenerse estable durante largos periodos.
Un planeta que ya llamaba la atención
Los investigadores explican que LHS 1140 b posee una masa superior a la de la Tierra y gira alrededor de una estrella enana roja. Recibe menos energía de la que la Tierra recibe del Sol, lo que lo ubica dentro de la región donde las condiciones térmicas podrían permitir la existencia de agua líquida si otros factores también son favorables.
Durante las observaciones, los científicos detectaron helio escapando desde las capas altas de la atmósfera. Esa fuga funciona como una especie de “huella” que puede identificarse con instrumentos especializados y permitió confirmar que el planeta aún conserva gases alrededor de su superficie.
El siguiente reto para los astrónomos
El estudio también mostró que esa señal de helio apareció en las observaciones realizadas en 2024, pero no volvió a detectarse en 2025. Para los autores, esto podría indicar que el escape de gases cambia con el tiempo, un comportamiento que ahora deberá investigarse con nuevas observaciones.

Más allá de este planeta en particular, el trabajo abre una nueva forma de estudiar mundos rocosos situados fuera del sistema solar. Si la técnica puede repetirse en otros exoplanetas, los astrónomos tendrán más herramientas para identificar cuáles conservan atmósferas y cuáles reúnen mejores condiciones para futuras investigaciones sobre la posibilidad de vida en otros lugares del universo.
