A muchas personas les ha ocurrido que, mientras están en la calle, viajando o realizando una actividad importante, el celular desciende al 15 % de batería. Esta situación suele generar angustia ante la posibilidad de que el dispositivo se apague antes de poder conectarlo a una toma de corriente. En la actualidad, quedarse incomunicado no es una opción contemplada por la mayoría, ya que una llamada o un mensaje pueden llegar en cualquier momento del día.
El agotamiento de la batería puede obedecer a distintas causas. Entre las más frecuentes se encuentran las aplicaciones que consumen recursos en segundo plano, uno de los factores que más inciden en la descarga rápida. También puede influir el desgaste natural de la batería, que con el tiempo pierde capacidad, o la activación de funciones que incrementan el consumo energético.
Ante un nivel bajo de batería, conviene actuar con rapidez. Permitir que el porcentaje baje demasiado aumenta la probabilidad de que el dispositivo se apague por completo, lo que no resulta recomendable para la salud de la batería y puede contribuir a su desgaste prematuro. Según expertos, lo ideal es conectar el equipo al cargador cuando alcance aproximadamente el 20 %.

¿Qué hacer para que el celular no apague si está en 15%?
De acuerdo con Xataka, uno de los primeros hábitos que se deben adoptar es mantener el brillo de la pantalla en modo automático. Sin embargo, si la batería está baja, puede ajustarse manualmente al nivel más bajo posible sin comprometer la visibilidad, dado que la pantalla es uno de los componentes que más energía consume. Activar el modo oscuro, disponible en la mayoría de teléfonos actuales tanto en Android como en iOS, también puede contribuir a reducir el gasto energético.

Muchos usuarios consideran que al desactivar funciones como el wifi o el Bluetooth desde el Centro de Control estas quedan completamente apagadas. No obstante, en varios dispositivos no ocurre así. Al desactivarlas desde el panel rápido, suelen permanecer en modo de espera, lo que implica que continúan realizando ciertas tareas en segundo plano, como el escaneo de redes cercanas o la búsqueda de dispositivos disponibles.
Este funcionamiento, aunque pasa desapercibido, tiene implicaciones relevantes. Incluso sin estar conectado a una red o a otro equipo, el teléfono puede seguir rastreando señales para facilitar la reconexión automática, optimizar la ubicación o mantener activos servicios de geolocalización. En consecuencia, el consumo de batería puede incrementarse y, en algunos casos, mantenerse activa la recopilación de datos relacionados con redes cercanas.

Por otra parte, cuando no se dispone de una red wifi, recurrir a los datos móviles resulta inevitable. Sin embargo, siempre que sea posible, conviene priorizar la conexión inalámbrica. La navegación mediante datos del operador exige un mayor esfuerzo del dispositivo, ya que este debe sostener una comunicación constante con las antenas. Si además se trata de conectividad 5G, el consumo energético puede ser aún mayor debido a la velocidad y al procesamiento adicional que requiere este tipo de red.
Finalmente, las videollamadas también tienen un impacto considerable en la batería. Aunque una llamada tradicional ya implica un gasto de energía, una videollamada suma el uso simultáneo de la cámara, el micrófono, los altavoces, la pantalla activa y la transmisión constante de datos. Si se añaden varios participantes o una alta calidad de imagen, el consumo puede incrementarse de forma significativa en poco tiempo.
