Los vehículos totalmente eléctricos representaron en 2025 una cuarta parte de las ventas en Reino Unido, alcanzando un récord de casi medio millón de unidades, según cifras publicadas el martes por la industria automotriz británica.


En un país que está a la vanguardia de la eliminación progresiva de los automóviles de combustión, 473.340 vehículos eléctricos se vendieron el año pasado, lo que representa un aumento del 23,9%.
Estas cifras sitúan a Reino Unido como el segundo mercado europeo en volumen, subraya en un comunicado la SMMT (Sociedad de Fabricantes y Comerciantes de Vehículos), la principal asociación británica de la industria automotriz.
Si a esas cifras se añaden los coches híbridos, los vehículos electrificados representan casi la mitad de las ventas del año pasado.
Reino Unido se ha fijado el objetivo de prohibir la venta de vehículos nuevos de combustión en 2030 (2035 para los híbridos), lo que lo sitúa entre los países más ambiciosos en la materia.
La SMMT advierte en su comunicado que el “objetivo de ventas de cero emisiones” del país “exigirá el próximo año que (los vehículos totalmente eléctricos) representen uno de cada tres coches nuevos”.
En conjunto, en 2025 se matricularon 2,02 millones de vehículos en el país, lo que supone un aumento interanual del 3,5%.
Las ventas de coches diésel (-15,6%) y de gasolina (-8%) están, como era de esperar, a la baja.
El año estuvo marcado por el violento ciberataque de septiembre contra Jaguar Land Rover, que obligó al fabricante británico a suspender su producción durante un mes.
Debido a ello, sus ventas mundiales cayeron en el tercer trimestre (octubre a diciembre).


Venta de carros a combustión centro del debate en Europa
Este resultado en el Reino Unido se conoce a días de que la Comisión Europea propusiera retirar el veto total a la comercialización de vehículos de combustión a partir de 2035 y permitir, en su lugar, una producción “limitada” de este tipo de automóviles hasta alcanzar un 10% de las emisiones de CO2 permitidas en 2021; una propuesta que atiende a la relajación de las normas pedida por parte de la industria y Alemania, pero desoye la llamada de España y Francia a mantener los objetivos pactados.
La oferta de Bruselas es un primer paso que debe ser aún negociado entre el Consejo y el Parlamento Europeo para ser adoptada en su forma definitiva y, según recalcan fuentes comunitarias, en todo caso ese margen deberá ser “compensado completamente” por los propios fabricantes con “créditos” obtenidos a partir del uso del llamado “acero verde” producido en la UE o de biocombustibles.
El Ejecutivo comunitario insiste en que se trata de una flexibilidad que no cuestiona el objetivo último de alcanzar la neutralidad climática a más tardar en 2050, por lo que los fabricantes deberán cumplir aún en 2035 un objetivo de reducción del 90 % de las emisiones vinculadas a los vehículos de combustión.
De este modo, argumenta Bruselas, el margen del 10 % permitirá que junto a la producción de vehículos eléctricos y de hidrógeno, sigan teniendo “papel importante” otros modelos como los híbridos enchufables, los vehículos con extensores de autonomía, los híbridos suaves y los vehículos con motor de combustión interna, como pedía la industria.
La supresión de la prohibición total en 2035 formar parte de un paquete más amplio de apoyo al automóvil que el vicepresidente de Prosperidad y Estrategia Industrial, el liberal Stéphane Séjourné, ha definido como un “salvavidas” para el sector en la Unión Europea.
También prevé flexibilidades para las camionetas, con una trayectoria revisada y un nuevo objetivo para 2030, y para los camiones, ha explicado el vicepresidente comunitario.
“Usamos todos los recursos a nuestro alcance: simplificación, flexibilidad, preferencia europea, apoyo específico e innovación”, señaló Séjourné, para quien el plan permitirá “restaurar el liderazgo” de la industria europea y liderar al mismo tiempo la transición climática global.
Otra de las medidas es la creación de una categoría específica de coches eléctricos pequeños y asequibles de producción europea, que se beneficiarán de una flexibilización de las normas y facilidades regulatorias.
El comisario económico, Valdis Dombrovskis, por su parte, ha avisado de que el sector automovilístico europeo está en una “encrucijada” y pedido actuar con celeridad para que esta industria sea “parte integral del futuro industrial de Europa, y no sólo parte de su patrimonio”.

Además, el Ejecutivo comunitario plantea una modificación específica de las normas sobre emisiones de CO2 para vehículos pesados con una flexibilidad que facilite el cumplimiento de los objetivos para 2030.
En cuanto a los vehículos corporativos, se establecen objetivos obligatorios a nivel de los Estados miembro para impulsar la selección de vehículos de cero emisiones y de bajas emisiones por parte de las grandes empresas.










