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¿A qué edad pierde el control de esfínteres un adulto?

Esta condición puede provocar incontinencia urinaria.


El envejecimiento es una etapa natural por la que atraviesa el ser humano. Llegar a la edad adulta puede ser un hecho que genere satisfacción para algunos, pero también ciertas preocupaciones acerca del estado de salud y cómo este puede deteriorarse con los años.

Una de las inquietudes que suelen surgir es si la edad interfiere con el control de los esfínteres. Al respecto, los expertos de Mayo Clinic han aseverado que si bien este factor puede incidir en las probabilidades de padecer incontinencia urinaria o intestinal, no es necesariamente una condición inherente a la vejez.

Como precisan desde el mencionado portal, el impacto que puede tener la edad sobre el desarrollo de este trastorno se debe al deterioro de la vejiga. ”A medida que envejeces, los músculos de la vejiga y la uretra pierden fuerza. Los cambios que sobrevienen con la edad reducen la cantidad que la vejiga puede retener y aumentan la posibilidad de liberar orina involuntariamente”, agregan.

En la aparición de las hemorroides destacan factores como el estilo de vida y la alimentación.
En la aparición de las hemorroides destacan factores como el estilo de vida y la alimentación. - Foto: Getty Images

¿Qué es la incontinencia urinaria y cuáles son sus síntomas?

Tal como se precisó anteriormente, la incontinencia no es una condición estrictamente relacionada con la vejez; sin embargo, algunos adultos mayores pueden padecerla, por lo que resulta importante entender de qué se trata y cómo identificarla.

Con respecto a la incontinencia urinaria, la Sociedad Americana del Cáncer explica que consiste en la falta de control de la vejiga, que puede provocar pérdidas accidentales de orina a lo largo del día involuntariamente.

Esta afección puede desmejorar la calidad de vida tanto de hombres como mujeres, quienes pueden cohibirse de realizar ciertas actividades por temor a tener alguna fuga de orina. “La incertidumbre de vivir con la posibilidad inminente de tener un episodio de incontinencia puede incapacitar a la persona”, aseguran desde la Fundación Internacional para los Trastornos Funcionales Gastrointestinales.

Por medio de un artículo publicado en su web, esta organización llama la atención sobre la dificultad para el diagnóstico y tratamiento de este trastorno, debido a que las personas pueden sentirse avergonzadas o inseguras de reconocer que la padecen.

La sintomatología de la incontinencia urinaria puede variar de acuerdo con el tipo que se presente. Según especifica Mayo Clinic, la incontinencia urinaria por esfuerzo es aquella que sucede al toser o reír, esa fuga que ocurre se debe a la presión que se ejerce en la vejiga.

Por otra parte, una de las más comunes, es la incontinencia por urgencia, caracterizada por una necesidad intensa y repentina de orinar. “La incontinencia urinaria por urgencia puede deberse a una afección menor, como una infección, o a un trastorno más grave, como un trastorno neurológico o diabetes” agregan.

Asimismo, existen algunos factores físicos o cambios de salud pueden incidir en el desarrollo de incontinencia urinaria persistente, tales como el embarazo, el parto, el envejecimiento, la menopausia, cáncer de próstata y trastornos neurológicos.

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¿Cómo prevenir la incontinencia urinaria?

El Instituto Nacional de la Diabetes y las Enfermedades Digestivas y Renales, que hace parte de los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos, entrega algunas recomendaciones para prevenir la incontinencia urinaria.

La principal de ellas es mantener un estilo de vida saludable, evitando ingerir alimentos que irriten al organismo, como las bebidas alcohólicas o las comidas picantes, realizando actividad física regular y manteniendo el peso en un rango adecuado.

Igualmente, resulta importante tener buenos hábitos de micción, es decir, para ir al baño. Esto incluye no aguantar las ganas de orinar y al ir al baño tomar todo el tiempo necesario para vaciar la vejiga por completo.

También se aconseja efectuar ejercicios para fortalecer los músculos del piso pélvico, como los ejercicios de Kegel, lo cual puede tener efectos positivos para mitigar las fugas de orina por esfuerzo.