La vida se ha normalizado a tal punto que volvieron los trancones, las colas en los aeropuertos y el trabajo en la oficina. El único factor que ha cambiado es la vacunación. - Foto: istock

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Cifras de covid disminuyen, pero el pico en octubre es inminente

Muchos están sorprendidos con las cifras de covid en el país. Los expertos explican a qué se debe el descenso.

Desde hace un par de semanas, las cifras de covid en Colombia vienen descendiendo vertiginosamente. Tan solo el miércoles pasado, el Ministerio de Salud reportó 1.787 casos nuevos diarios, mucho menos de los registrados en la tercera ola entre mayo y julio. La positividad, por lo tanto, descendió también. Según Víctor Muñoz, director del Departamento Administrativo de la Presidencia, en lo que va de septiembre la positividad ha sido de 5,1 por ciento, cifra que no se veía desde la llegada de la pandemia en marzo de 2020. El valor más alto de esta ocurrió en junio pasado con 32,5 por ciento.

Pero llama aún más la atención la mortalidad, hoy en cifras de dos dígitos. Aunque 49 muertos diarios por covid sigue siendo un dato alto, es mucho menos catastrófico que los 700 muertos al día registrados en julio. El fenómeno, que también se da en Latinoamérica, ha llamado la atención por contrastar con lo que sucede en Europa y Estados Unidos, regiones que siguen azotadas por la pandemia, esta vez con la variante delta. En septiembre 3, según Statista, se reportaron 209.000 nuevos casos de covid en Estados Unidos, mientras que el 20 de junio eran solo 4.063, un gran aumento en apenas tres meses.

La situación es tan particular que The New York Times publicó recientemente un informe en el que da cuenta de la caída de los casos en Latinoamérica, el continente que hace un par de meses era el epicentro de la pandemia. El foco del artículo es explorar por qué la covid hoy tiene unas cifras tan bajas, especialmente cuando muchas de las condiciones en los países siguen iguales. Es más, la vida se ha normalizado a tal punto que volvieron los trancones, las colas en los aeropuertos y el trabajo en la oficina. El único factor que ha cambiado es la vacunación.

Los expertos consultados creen que este proceso habría ayudado a detener los casos, pues aquí la resistencia a las vacunas no es tan fuerte como en los países ricos. De hecho, el Ministerio de Salud reportó que ya 15 millones de habitantes han recibido dos dosis, lo que representa casi 30 por ciento de la población.

Así, esperan llegar a la meta propuesta de inmunizar completamente a más de 40 millones de ciudadanos al cierre de 2021.

Pero también habría influido que casi 90 por ciento de la población se ha expuesto al patógeno, según un estudio efectuado por el Instituto Nacional de Salud (INS). Esto es positivo para el país, pues la infección genera cierta inmunidad natural y eso explicaría que los contagios hoy sean bajos. El INS también proyectó que las cifras de nuevos contagios de coronavirus sigan bajando al menos hasta mediados de octubre, y la positividad y la velocidad de transmisión serán menores en las próximas semanas.

Todo esto no significa que se pueda cantar victoria. Según una microsimulación del INS, en este momento la velocidad más rápida entre las variantes que circulan en Colombia la tiene delta. Cruzando esa información con las coberturas y la velocidad de vacunación, habría varios escenarios “y en tres de ellos delta se vuelve la variante dominante en diferentes momentos (octubre o noviembre), produciendo un cuarto pico que puede ser de diferentes tamaños”, dice Martha Lucía Ospina, directora del INS.

Según el epidemiólogo Jaime Ordóñez, “Si esta variante no hubiera aparecido, seguiríamos en descenso constante, pero no será así”. Espera que la cuarta ola no sea tan agresiva, pues, aunque opina que el país está mal en vacunación y que se ha usado mucho Sinovac, también es cierto que una parte importante de los colombianos recibió Pfizer, Moderna y AstraZeneca, “y eso, definitivamente, es una gran ayuda”. A pesar de ello, es posible que el país “sobrepase las 200 muertes diarias nuevamente, lo cual es un exabrupto”.

El riesgo es que la caída de los casos lleve a pensar que ya no son necesarios los tapabocas ni las normas de bioseguridad. La pandemia sigue siendo una amenaza, y delta provocará un nuevo aumento en las infecciones y muertes.