moda sostenible

¿Cómo apoyar la moda sostenible y el consumo responsable en la época más consumista del año?

Las cuantiosas inversiones en la industria de la moda reanudan la teoría que afirma que, después del petróleo, es la industria más contaminante.


En pleno Black Friday y con la Navidad a la vuelta de la esquina, las personas tienden a sucumbir ante el consumismo y aprovechar esta época para adquirir con descuento esas prendas o complementos que están en listas de deseos desde principio de la temporada. Además, también es un momento de ir comprando regalos a familiares y amigos en las fiestas más especiales del año.

No es ningún secreto que la moda es la segunda industria más contaminante del planeta. Consume el 20 % de los recursos hídricos mundiales y produce cerca del 10 % de las emisiones de carbono. Pero, ¿en qué momento pasó esto? ¿Cómo hemos llegado hasta este desastroso punto? La respuesta es simple: compramos el doble de ropa que hace 20 años y la usamos por la mitad de tiempo. La nueva forma de consumo, impulsada principalmente por el fenómeno conocido como fast fashion, apoyado por grandes multinacionales que producen un sinnúmero de prendas a bajo costo con una fuerte deslocalización de las empresas, ha resultado en consecuencias desastrosas para el medioambiente.

Sin embargo, ¿es incompatible esto con la posibilidad de apoyar la moda sostenible y el consumo responsable? La respuesta es no, si se siguen estos sencillos consejos que propone ‘El Triángulo de la Moda’ y que, sin duda, podrán en cuestión lo que es más importante a la hora de realizar una compra.

Dar una segunda vida a las prendas que ya están en el armario reciclándolas. Si algo que se tiene en el armario ya no gusta, la mejor opción es donarlo. Muchas personas sin recursos lo agradecerán. También podría ser reutilizardo para poder hacer una o varias prendas distintas con ella. A veces todos es cuestión de creatividad.

Comprar prendas de calidad y duraderas. Estos productos se caracterizan por su tejido de gran calidad y buenos materiales, confección impecable, buen patronaje, atención en los etalles y diseño. Es muy probable que estas prendas estén en el armario por muchos años, pudiendo incluso ser heredadas a algún familiar.

Informase sobre las prendas a adquirir. Es muy importante ser conocedor de dónde han sido fabricadas, los materiales utilizados para su confección, si son reciclados o fibras naturales. También saber si el proceso de fabricación respetuoso con el medio ambiente, por ejemplo, que no haya supuesto un gasto excesivo de agua, así como los certificados que tengan.

Apoyar a los comercios que defienden la moda sostenible. Con ello, no solo se mejora a el medio ambiente, también se apoya a la economía local.

Intenta reparar las prendas estropeadas. Es algo que se puede hacer como plan de fin de semana, incluso si no se tiene cierta destreza con la costura. No obstante, también hay un montón de sitios especializados donde arreglar una prenda que ya se daba por perdida.

Comprar prendas que realmente se vayan a usar y que sean fáciles de combinar. Antes de realizar una compra, es importante pensar si realmente es una prenda útil y versátil. También que sean fáciles de combinar, para aprovecharlas mucho más.

Compra prendas de producción local para reducir la huella de CO2. Consumir en tiendas de barrio y de producción nacional contribuye enormemente a reducir la huella de CO2 ya que se reduce el transporte de mercancías de larga distancia.

Inviertir en prendas atemporales. Optar por prendas que se puedan llevar en cualquier época del año. Por ejemplo, un vestido negro básico que se pueda usar en temporada de sol o de lluvias.

Cuidar la ropa del armario. Así, se podrán reducir las compras y promover el slow fashion.

*Con información de Europa Press

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