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Cómo hablarles de sexo a los niños

La charla de educación sexual cambió. Ahora a los hijos hay que mencionarles el sexting, el porno y las redes sociales.


Según una investigación, los niños de hoy quieren saber de boca de sus padres todo acerca de la sexualidad. Pero la diferencia es que ya no se trata de hablarles de manera figurada sobre las abejas y las flores. El tema es más complejo, pues incluye no solo referirse a la sexualidad en sí, sino también a las redes sociales y a la pornografía, así como al significado de consentir una relación. Según los expertos, estos son algunos consejos prácticos.

Es una conversación que nunca acaba y que no solo consiste en hablar de temas netamente sexuales, sino también de respeto al cuerpo y al de los demás. Por lo tanto, no debe ser algo que empieza un día cuando ellos tienen 14 años, sino mucho antes. Según Lucy Emmerson, directora del Sex Education Forum, en Gran Bretaña, esa conversación debe estar en la vida familiar, los padres deben estar prestos a contestar cualquier inquietud de sus hijos sobre sí mismos, desde encontrar nombres para las partes del cuerpo hasta ayudarlos a reconocer sus sentimientos y los de los demás.

Ellos quieren hablar del tema aunque muchos hagan cara de pereza, en realidad están ansiosos por obtener de fuentes confiables la información sobre la sexualidad. Según expertos, su primera opción no son los medios y los amigos, sino los progenitores. Un estudio mostró que 23 por ciento quiere que sea su padre quien hable del tema, pero solo 3 por ciento lo logra. Hay que cerrar esa brecha y no limitar la charla a las niñas, sino realizarla también con los niños.

Use el lenguaje adecuado así hable con niños de 3 años, porque así se desprenden del tabú que aún ronda estos temas. Tampoco hay que referirse a los genitales con eufemismos o con palabras extrañas. Un niño de 3 años debe estar capacitado para describir su cuerpo y nombrar cada parte, dice la experta. Si se le dan palabras que todos entiendan no solo se protege, sino que se le empodera al hablar de su cuerpo.

Hábleles de la pornografía antes de que la vean. Más de la mitad de los niños entre 11 y 13 años ya han visto porno. La idea es que los padres tengan una conversación sobre el tema mucho antes de esa primera vez. Por eso los expertos piensan que alrededor de los 10 u 11 años es conveniente hacerles esa charla y no esperar a que sean los amigos quienes los introduzcan en el tema. “Esa conversación debe incluir el cuerpo humano, las caricias, lo que está bien y lo que no”, dice Emmerson. La idea es que ellos, cuando vean porno con los amigos, sean capaces de contarles a sus padres porque saben que no van a ser juzgados. Esa conversación puede empezar con “eso que ves ahí no es sexo…”.

Hábleles del sexting e incluya en la charla todo lo que dice la ley al respecto. Evite decir frases como “eso es muy feo”, “no lo hagas”, porque eso no los va a detener. Lo ideal, según la experta, es decirles que si lo van a hacer se aseguren de que su cara no salga en la foto, pues hay riesgo de que ante un rompimiento de la relación esa imagen circule en las redes. El sexting hay que verlo como parte de la seducción y, por lo tanto, como algo normal, pero si lo van a hacer es mejor que usen ropa interior. Los padres deben ofrecer cómo hacerlo de manera segura. Esta conversación debe darse a los 11 años.

Consenso: esta conversación debe empezar a una edad temprana. Hable con sus hijos de 12, 13 y 14 años y explíqueles que cuando están en una relación con alguien, nunca se le debe presionar para que haga algo que no quiere hacer. Cuando dicen que no la primera vez, hay que retroceder inmediatamente. La analogía de la taza de té es clara y útil. Se trata de pedirles que imaginen un escenario en el que, en lugar de iniciar el sexo, le están preparando una taza de té a alguien. Si le preguntan si le gustaría una taza de té, las respuestas que no son un sí o un no sencillo pueden ir desde “no estoy seguro” hasta “ahora no” o “te avisaré cuando”. Una persona puede cambiar de opinión cuando se le presenta la taza o después de haber tomado un sorbo. No hay ninguna circunstancia en la que deba intentar hacer beber.

Siga hablando con sus hijos a medida que crezcan, dice la experta. “Cuando no está seguro de tener el consentimiento de alguien, tiene que preguntar. Si no lo hace, podría terminar lastimando a alguien y violando la ley”. Los expertos sugieren recordarles a los adolescentes que deben siempre renegociar, pues las opiniones pueden cambiar. La pregunta “Sé que hemos hecho esto juntos sexualmente, ¿todavía estás de acuerdo con eso?” en esos casos es válida.