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Microbiota intestinal
La microbiota cumple funciones importantes como proteger el cuerpo de infecciones y bacterias. - Foto: Getty Images

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¿Cómo recuperar la flora intestinal y mejorar el sistema inmune?

Los microorganismos que habitan en el intestino son clave para proteger al cuerpo de patógenos y bacterias.

La flora intestinal o microbiota es un conjunto de millones de microorganismos que habitan de manera armónica en el intestino. Está compuesta por aproximadamente 100 billones de bacterias beneficiosas, una cifra 10 veces mayor que el número de células presentes en el cuerpo, precisa el portal Cinfasalud, de España.

De acuerdo con este sitio web, el conjunto total alcanza un peso de hasta dos kilos, similar al del hígado y su importancia es vital porque desarrolla funciones esenciales para el cuerpo.

Por ejemplo, estimulan los movimientos del intestino y son clave en el proceso de digestión. Además, ayudan a evitar la formación de gases y el estreñimiento.

También, según el portal Salud Mapfre, de España, son imprescindibles para la síntesis de determinados compuestos, como la vitamina K y otras del complejo B; favorecen la tolerancia a la lactosa; ayudan a la absorción del calcio, ya que el ácido láctico que producen crea el medio adecuado para que este se asimile y protegen al hígado al neutralizar determinadas sustancias nocivas.

La mencionada fuente asegura que tener una flora intestinal sana no solo es fundamental para la salud del sistema digestivo, sino que ha demostrado jugar un papel importante en la prevención de enfermedades. Determinados hábitos dietéticos, el estrés, el tabaco o los tratamientos prolongados con antibióticos alteran su equilibrio, lo que reduce el bienestar general del organismo.

La flora intestinal se altera debido a una alimentación pobre en fibra y con exceso de carnes, grasas, azúcares y al avance del envejecimiento. También se puede dañar por el desarrollo de infecciones víricas o bacterianas, tratamientos postoperatorios y la ingesta de algunos medicamentos.

Cuando el equilibrio se rompe, es posible que genere que proliferen las bacterias patógenas frente a las beneficiosas, lo que deriva en dificultades con el tránsito intestinal y el estreñimiento. Asimismo, estas bacterias, al fermentar los residuos alimentarios, producen gases e hinchazón de vientre, y también nitrosamina, que ha demostrado poseer acción cancerígena.

¿Qué hacer para recuperarla?

Cuando la flora intestinal se altera, se deben tomar acciones tendientes a evitar complicaciones de salud. Lo primero que se debe hacer es cambiar los hábitos y recurrir al consumo de alimentos naturales con probióticos y prebióticos.

Los prebióticos sirven de alimento para las bacterias buenas, favoreciendo la aparición de lactobacilos y bifidobacterias en el colon. Los probióticos, por su parte, son organismos vivos que ayudan a repoblar la microbiota.

Los prebióticos se encuentran en algunas frutas y verduras, especialmente en aquellas que contienen carbohidratos complejos, como la fibra y el almidón resistente. “Estos carbohidratos no son digeribles por el cuerpo, por lo que pasan a través del sistema digestivo para convertirse en alimento para las bacterias y otros microbios”, explica el instituto de investigación Mayo Clinic.

En la lista de productos que contienen prebióticos se encuentran los espárragos, el ajo, las legumbres, cebollas, puerros, plátano verde, alcachofas de Jerusalén, algas, champiñones, miel, maíz, papa, soja y manzana. Los probióticos, por su parte, se hallan en alimentos fermentados como los yogures naturales o el kéfir de leche.

Según una publicación de AARP, organización estadounidense que atiende a personas mayores de 50 años, es importante consumir alimentos ricos en fibra, como las frutas, las verduras, los fríjoles, las semillas, las nueces y los granos integrales.

De igual forma, para tener la flora intestinal en buen estado se debe llevar un estilo de vida saludable, pues además de una dieta sana y equilibrada, es importante realizar actividad física, mantener el cuerpo suficientemente hidratado y evitar el consumo de tabaco y alcohol.

De acuerdo con los especialistas, es clave minimizar la ingesta de productos con altos contenidos de grasa, azúcares y otros nutrientes que no aportan a la salud y que pueden inducir al incremento de peso.