Tendencias
Esta es la forma correcta de lavar la lechuga para eliminar los microbios.

vida moderna

¿Cómo se desinfecta la lechuga correctamente?

Las frutas y verduras también pueden provocar brotes de enfermedades transmitidas por alimentos.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, más de 200 enfermedades son causadas por el consumo de alimentos contaminados por bacterias, virus, parásitos o sustancias químicas. Estas afecciones son consideradas como un grave problema de salud pública, debido a que las cifras son preocupantes.

“Los alimentos insalubres plantean amenazas para la salud a escala mundial y ponen en peligro la vida de todos: los lactantes, los niños pequeños, las embarazadas, las personas mayores y las personas con enfermedades subyacentes son particularmente vulnerables. Las enfermedades diarreicas afectan cada año a unos 220 millones de niños, de los que 96 000 acaban muriendo”, explica la Organización Mundial de la Salud.

Los microbios pueden contaminar los alimentos, especialmente las verduras de hoja verde, en diferentes lugares durante la cadena de producción y distribución del alimento. “Por ejemplo, los microbios en la caca de los animales pueden llegar hasta el agua de irrigación o los campos donde crecen las verduras. Los microbios también pueden pasar a las verduras de hoja verde en las instalaciones donde se las empaca y procesa, en los camiones que se usan para transportarlas, de las manos sin lavar de quienes las manipulan, y en la cocina”, explican los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).

La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos hace énfasis en la importancia de conocer el correcto lavado de los alimentos. Hay personas que “no saben que las frutas y verduras también pueden ocasionar brotes de enfermedades transmitidas por alimentos”.

Por eso, los CDC brindan instrucciones sobre cómo lavar correctamente la lechuga y otras verduras de hoja verde. Aunque las investigaciones muestran que lavarlas con agua es una gran opción, realmente ningún método elimina todos los microbios. En caso de comer verduras de hoja verde crudas, se debe tener en cuenta las siguientes recomendaciones:

  1. Lavarse muy bien las manos con agua y jabón por 20 segundos antes y después de preparar las verduras.
  2. Retirar las hojas que estén dañadas, especialmente las hojas exteriores de los repollos y lechugas.
  3. Abrir la llave y enjuagar las hojas bajo el agua. Utilizar las manos para frotarlas con suavidad y eliminar la suciedad.
  4. Con un paño limpio secar las verduras.
  5. Algunas personas tienen por costumbres remojar las verduras de hoja verde en el lavamanos por varios minutos. Esto no es bueno, porque al dejarlas en remojo los microbios que estén en una hoja pueden propagarse a las demás.
  6. Cabe resaltar que el agua es el mejor ingrediente para lavar las verduras de hoja verde. “No lave las verduras de hoja verde u otras verduras y frutas frescas con jabón, detergente o una solución para lavar frutas y verduras. No use soluciones de blanqueador con cloro (bleach) ni otros productos desinfectantes para lavar las frutas y verduras frescas”, aclaran los CDC.

Bacterias más comunes en los alimentos

Las enfermedades que son transmitidas por los alimentos, en la mayoría de los casos son de carácter infeccioso o tóxico. Además de ser causados por parásitos o virus también pueden ser causadas por bacterias, que ingresan en el organismo a través de los alimentos contaminados o el agua.

El portal web de CSA Seguridad Alimentaria menciona las bacterias más comunes en los alimentos:

Salmonella: huevos crudos y sus derivados como mayonesa, queso. También suele aparecer en carne de aves crudas o poco cocinadas como el pollo.

Campylobacter: el principal alimento en el que se puede transmitir es la carne de pollo, el pescado crudo (que no haya pasado por un previo proceso de congelación) y la leche sin pasteurizar.

Eschericchia coli: esta bacteria se puede encontrar en aguas contaminadas y carnes crudas o poco cocinadas.

Listeria monocytogenes: se puede encontrar en quesos blandos, leche cruda y productos ahumados o conservados.