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Es válido sentir tristeza por la partida de un perro o un gato y no basta con reemplazarlos para superar ese dolor.
Es válido sentir tristeza por la partida de un perro o un gato y no basta con reemplazarlos para superar ese dolor. - Foto: stock

psicología

¿Cómo superar la muerte de una mascota?

Afrontar la pérdida de un animal de compañía puede ser una oportunidad para aprender a vivir de un modo diferente y replantear la expresión de las emociones.

Desde hace 100 años la psicología ha abordado el duelo y ha señalado que cualquier tipo de pérdida tiene una respuesta emocional.

El fallecimiento de una mascota no podría ser la excepción. Mientras que las relaciones humanas son difíciles, los animales de compañía, como perros y gatos, han demostrado, especialmente en tiempos de pandemia, su disponibilidad y afecto incondicional. De hecho, un estudio reciente, publicado en el Journal of Veterinary Behaviour, indica que los animales domésticos han representado beneficios para la salud mental, física y emocional de las personas durante el confinamiento.

Cada vez es más frecuente ver familias que les otorgan un lugar privilegiado en el hogar, por lo que cuando mueren se genera una conmoción por la partida de aquel ser que era símbolo de tranquilidad y afecto, que ayudaba a mitigar los momentos difíciles.

Es importante entender el duelo como el tiempo y el conjunto de actividades que se implementan para recuperarse de esa ausencia. Según el doctor Paulo Daniel Acero, psicólogo de la Universidad Nacional y miembro del Colegio Colombiano de Psicólogos, aquellas personas que asumen mejor esos procesos frente al luto tienen la posibilidad de salir fortalecidas y con una mejor perspectiva. “Las lecciones no son iguales para todas las personas, dependen mucho de diferentes factores, como si cuando perdí a ese animal de compañía quedé solo o no y si cuento o no con redes de apoyo. Todo eso va a influir en lo que cada cual extraiga de esa situación”, dice.

Según el estudio Posttraumatic Growth Following the Loss of a Pet, realizado por el departamento de Psicología de la Universidad de Palo Alto, en California, después de perder a una mascota, muchos de los participantes presentaron una mejoría en su capacidad para relacionarse con los demás, más fortaleza personal y mayor apreciación de la vida. Esta y otras investigaciones exponen que los aprendizajes después de este tipo de pérdida están orientados a vivir de una manera distinta y a replantear la exteriorización de las emociones.

Como cada vez se habla más de la cultura del duelo, es decir ese conjunto de prácticas para dar sentido de estabilidad y seguridad tras una pérdida, la sociedad comienza a reconocer que también es válido lamentarse y dolerse por el deceso de una mascota. En especial cuando los que suelen estar más apegados a ellas son adultos mayores, quienes muchas veces no tienen otra compañía, y los niños. En el caso de estos últimos, es una oportunidad para enseñarles cómo se hace un duelo, pues puede ser su primera experiencia para entender la mortalidad, incluso antes de que pierdan a un ser querido. “No se trata de reemplazar al animal fallecido”, como explica el doctor Acero, sino de demostrarles que, a pesar de la aflicción, hay maneras para seguir adelante. De no manejarse bien esta situación en los menores, puede dar origen a traumas o problemas de salud mental profundos y de largo alcance.

Para enfrentar la desaparición de ese querido perro o gato no basta con el paso del tiempo. Como en cualquier otro luto, son indispensables actividades que ayuden a cerrar el ciclo de esa relación que ya no hace parte de la cotidianidad. Un ritual de despedida, una carta o recolectar recuerdos pueden servir. Además, es conveniente expresar lo que se está sintiendo, bien sea con personas cercanas, grupos de apoyo o por medio de ayuda profesional. Lo más importante es tener presente que el dolor, el sufrimiento y la muerte son parte de la vida.