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¿Cuál es la bebida alcohólica menos dañina para el hígado?

El consumo excesivo de alcohol puede afectar órganos como el cerebro, el hígado y el corazón.


El consumo de bebidas alcohólicas tanto en jóvenes como en adultos es un tema que genera preocupación. El alcohol es perjudicial para la salud, sobre todo si la persona lo hace en exceso, de manera habitual y por largos períodos.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud, al año fallecen más de tres millones de personas en el mundo debido al consumo nocivo de alcohol.

Órganos como el cerebro, el hígado, el corazón o los metabolismos celulares pueden verse afectados por la ingesta en exceso de productos que contengan esta sustancia. Es común que las personas piensen que con el paso de los años se tiene más control de esta práctica y que por ser adulto no se generan consecuencias negativas para el organismo. Sin embargo, no es así.

El alcohol puede causar varios efectos en el cuerpo. Por ejemplo, disminuye la frecuencia cardíaca y respiratoria, y afecta el buen funcionamiento del cerebro. Esto puede darse al cabo de 10 minutos y alcanzar su punto máximo en alrededor de 40 a 60 minutos después, dicen los expertos.

Según la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, la cantidad y tipo de alimento que la persona tenga en el estómago puede cambiar la rapidez con la que el alcohol haga efecto en el cuerpo. Por ejemplo, los alimentos ricos en carbohidratos y en grasas pueden hacer que el cuerpo absorba el alcohol más lentamente.

También dependiendo del tipo de bebida, esta puede ingresar más rápido o lento al torrente sanguíneo. Las bebidas más fuertes tienden a absorberse en menos tiempo.

El alcohol permanece en el torrente sanguíneo hasta que el hígado lo descompone. La cantidad de alcohol en la sangre se denomina nivel de alcoholemia. Si la persona consume alcohol más rápido de lo que el hígado puede descomponerlo, este nivel se eleva.

Dado que hay licores que son más fuertes que otros y pueden generar más o menor afectación, especialmente en el hígado, una investigación realizada por la Universidad de Oxford y publicada en la revista Alcohol and Alcoholism concluye que hay un tipo de bebida alcohólica que podría ser poco dañina para este órgano.

Los científicos llegaron a esa conclusión tras analizar los efectos de múltiples bebidas alcohólicas en roedores. En el experimento, los investigadores crearon cuatro grupos. Al primer grupo de ratones se les embriagó de cerveza; al segundo les administraron cervezas sin lúpulo; al tercero, etanol; y al cuarto grupo, una solución de control neutra.

Después de 12 horas de haber iniciado el experimento, los ratones que tomaron cervezas con lúpulo tenían menos grasa en el hígado, en comparación con los que tomaron etanol. Los del grupo de cervezas sin lúpulo tenían la misma cantidad de grasa que los que tomaron etanol, por lo que los científicos eliminaron el factor de otros componentes de la cerveza.

El consumo de café disminuye el riesgo de sufrir enfermedades hepáticas crónicas. Foto Gettyimages.
El hígado es uno de los órganos más afectados por cuenta del consumo de alcohol. Foto Gettyimages. - Foto: Foto Gettyimages

Los investigadores también descubrieron que los hígados de los ratones que tomaron cerveza con lúpulos sufrían menos daño en el proceso de estrés oxidativo, lo cual indica que estas sustancias tienen un efecto antioxidante.

Así se puede cuidar el hígado dañado por alcohol

Si por un consumo excesivo de alcohol una persona tiene problemas en este órgano, es importante seguir algunas recomendaciones. Una de ellas es el cuidado con la alimentación: el consumo de una dieta equilibrada y baja en grasas es fundamental, pues desempeña un papel clave en el proceso de depuración. Son ideales los alimentos ricos en agua, antioxidantes y vitaminas.

Otro consejo es aumentar la ingesta de agua, pues al igual que los demás órganos del cuerpo, el hígado necesita grandes cantidades de este líquido esencial para que el organismo funcione en condiciones óptimas.

Por último, es importante evitar el uso y consumo de aceites hidrogenados y grasas saturadas que se caracterizan por afectar la salud hepática.