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Es importante realizar limpieza regular de los dientes practicada por el dentista. - Foto: Getty Images

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Dientes amarillos: seis maneras efectivas para blanquearlos naturalmente

Los expertos recomiendan cepillar los dientes mínimo dos veces al día con un cepillo de dientes de cerdas suaves.

Las manchas amarillas en los dientes aparecen debido a un deterioro del esmalte, de acuerdo con el Grupo Sanitas de España.

En su portal web explicó que las manchas amarillas suelen aparecer acompañadas de los bordes del diente o dientes afectados ligeramente translúcidos, y ocasionan una mayor sensibilidad al frío, al calor y pueden llegar a doler al ingerir alimentos dulces.

Por ello, el Centro Odontológico Els Quinze de Barcelona reveló los diez alimentos que más manchan y amarillan los dientes:

1. Café.

2. Té.

3. Vino tinto.

4. Salsa de soja.

5. Vinagre.

6. Bebidas energéticas.

7. Zumos de frutas.

8. Cacao.

9. Frutas y verduras de color intenso.

10. Tabaco.

En consecuencia, el portal de salud Healthline reveló que para evitar que las manchas de cualquier tipo aparezcan en los dientes, lo que se puede hacer es:

1. Enjuague con aceite u ‘oil pulling’.

2. Cepillarse con bicarbonato de sodio, pero esto podría desgastar el esmalte dental luego de un periodo prolongado de su uso. Por tal razón, la recomendación es que, después de lavar los dientes, se aplique bicarbonato en el cepillo; esto se debe realizar esporádicamente, máximo una vez al mes.

3. Utiliza peróxido de hidrógeno (agua oxigenada).

Sarro: así podrá eliminarlo de sus dientes con estos remedios caseros
Sarro: así podrá eliminarlo de sus dientes con estos remedios caseros - Foto: Getty Images

4. Comer frutas como la fresa, porque son ricas en antioxidantes, ácido málico y vitamina C y estos beneficios ayudan con el blanqueamiento y más cuando se consumen antes de cepillarse los dientes.

5. Evitar consumir bebidas que manchen los dientes, como tinto, vino tinto o gaseosas oscuras.

6. Lavarse los dientes después de cada comida, utilizar hilo dental y usar un enjuague bucal después de cepillarse. De todos modos, es importante realizar limpieza regular de los dientes practicada por el dentista, ya que este remueve la placa que puede acumularse.

Salud bucal

Para mantener una buena salud bucal hay que tener en cuenta varias recomendaciones básicas de los odontólogos, como esperar que el cepillo de dientes esté seco entre uso y uso, usar hilo dental todos los días, usar un enjuague bucal después de cepillarse los dientes, entre otras.

Por su parte, de acuerdo con Medline Plus, la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, al cuidar adecuadamente los dientes y encías se puede ayudar a prevenir problemas como la caries y la enfermedad de las encías (gingivitis o periodontitis).

Sobre la misma línea, Mayo Clinic sostiene que las personas pueden cepillarse los dientes de manera eficaz con un cepillo de dientes manual y los expertos recomiendan reemplazar el cepillo de dientes cada tres meses o antes si las cerdas están abiertas o gastadas.

Sin embargo, un cepillo de dientes eléctrico puede ser una excelente alternativa a uno manual, especialmente para niños, personas con discapacidades, adultos mayores y personas que tienen artritis u otras afecciones que hagan difícil un buen cepillado. El movimiento de las cerdas de un cepillo de dientes eléctrico hasta podría ayudar a eliminar más placa o comida de los dientes y mejorar la salud de las encías.

Además, el cuidado de la salud bucal es importante en las personas que presentan enfermedades generales como hipertensión, diabetes, cáncer, VIH, enfermedades respiratorias, entre otras, para reducir el riesgo de que además presenten sobreinfecciones de origen en la boca.

Hay que señalar que si existe alguna molestia en los dientes, Mayo Clinic recomienda asistir al dentista para que este realice una revisión y con esto se evite tener dificultades más serias, entre ellas padecer de endocarditis, una infección del revestimiento interno de las cámaras o válvulas cardíacas (endocardio) que por lo general ocurre cuando las bacterias u otros gérmenes de otra parte del cuerpo, como la boca, se propagan a través del torrente sanguíneo y se adhieren a ciertas zonas del corazón.