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La natación es uno de los ejercicios más completos para el cuerpo. - Foto: Getty Images

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El deporte que ayuda a oxigenar los pulmones y a mejorar la capacidad pulmonar

Este deporte lo pueden practicar personas de todas las edades y además brinda beneficios a los músculos y huesos.

Los pulmones son órganos vitales para el cuerpo. Una de sus principales funciones es proveer el oxígeno que requieren las células, a la vez que expulsan el dióxido de carbono mediante la espiración y son clave para filtrar las partículas y agentes nocivos que están en el ambiente.

No obstante, el aire contaminado, el humo del cigarrillo y otras toxinas pueden afectar la salud de estos órganos, que son muy diferentes a los demás, pues están conectados directamente al ambiente exterior, por lo que cualquier cosa que la persona inhale puede afectarlos.

“Se puede reducir el riesgo de desarrollar enfermedades pulmonares si no fuma, si se evita la exposición al humo de segunda mano, si se evita la exposición a la contaminación del aire, los productos químicos y otros irritantes, y si se realiza chequeos regulares de salud”, asegura la Asociación Americana del Pulmón.

La exposición a dichos agentes contaminantes es grande, pues un adulto promedio puede respirar de 15 a 20 veces por minuto, más de 20.000 respiraciones por día, de acuerdo con la entidad. Por ello, los expertos recomiendan tener buenos hábitos de vida y así evitar complicaciones pulmonares.

La alimentación es fundamental para cuidar los órganos, sin embargo, el ejercicio ayuda a mantener la buena oxigenación y mantener el músculo ejercitado. Aunque cualquier tipo de ejercicio resulta brindas beneficios para el organismo, el portal Salud180 resalta que la natación es de los mejores para cuidar los pulmones.

Esto debido a que la natación ayuda a expandir el tórax y mejorar la capacidad pulmonar, algo beneficia a que la oxigenación sea mucho mejor. Además, permite que las articulaciones descarguen el peso corporal logrando que el cuerpo se relaje.

Es un ejercicio tan completo que también da otros beneficios a la salud, por ejemplo, protege al corazón, pues permite fortalecer la función de este y además contribuye a la pérdida de grasa y a la reducción del colesterol malo en las arterias.

Pulmones
La natación incrementa la capacidad pulmonar de las personas. - Foto: Getty Images

Con la natación se fortalecen todos los músculos de cuerpo, especialmente los involucrados en llenar y vaciar de aire los pulmones. Durante el ejercicio, en cada respiración las personas pueden tomar más aire con menos gasto energético, aumentando la oxigenación y reduciendo el estrés de los músculos respiratorios.

Además, el ejercicio bien realizado ejercita todas las articulaciones, incrementando la flexibilidad de estas y aumentando el rango de movimiento. Esto beneficia a los músculos, pues hace que resistan mejor a las lesiones, además, ayuda a engrosar los huesos haciéndolos más resistentes a los golpes.

Los expertos recomiendan nadar una o dos veces por semana en sesiones de media hora o 45 minutos.

Otros ejercicios que protegen los pulmones

Hinchar el vientre

Realizar ejercicios específicos puede ayudar. El primero de ellos consiste en hinchar el vientre, pues la respiración abdominal es la más adecuada y saludable tanto para los pulmones como para una buena oxigenación del cuerpo, destaca una publicación del portal Saber Vivir TV.

Para realizarlo la persona se acuesta boca arriba, se coloca la mano en el vientre y toma aire llevándolo hacia allí. Se debe sentir cómo se eleva la mano. Luego se saca el aire despacio por la boca. Es posible que al principio quien los practique deba concentrarse mucho en cómo lo realiza, pero a medida que lo haga con más frecuencia, se convertirá en un hábito.

Elasticidad en las costillas

Con este ejercicio se gana poco a poco movimiento en las costillas para que se expandan con mayor facilidad. De pie, la persona coge aire por la nariz a la vez que inclina el cuerpo hacia la derecha levantando el brazo izquierdo. Se saca el aire por la boca mientras se recupera la posición inicial y luego se cambia de lado.

La recomendación es mantener las rodillas suavemente flexionadas y dirigir la mirada hacia el lado del brazo levantado. Se pueden realizar varias repeticiones.