Los hábitos de consumo de bebidas en Colombia están atravesando una transformación impulsada por la búsqueda de bienestar, practicidad y personalización.

Lo que antes estaba dominado por gaseosas, jugos tradicionales o café convencional hoy da paso a una generación de productos orientados a consumidores que buscan opciones más saludables y adaptadas a estilos de vida acelerados.
Según datos citados por Tetra Pak, el mercado colombiano de bebidas alcanzó un valor de 142,31 millones de dólares en 2025 y podría crecer a una tasa anual cercana al 4,50 % entre 2026 y 2035, hasta alcanzar aproximadamente USD 221 millones al final del periodo.
El crecimiento está respaldado por el aumento del consumo fuera del hogar, la expansión del comercio electrónico, el fortalecimiento del canal horeca (hoteles, restaurantes y catering) y la innovación en productos funcionales.
Una de las tendencias más visibles es el auge de las bebidas listas para consumir. Categorías como cafés listos para tomar, bebidas funcionales, tés fríos y productos altos en proteína están ganando participación gracias a formatos diseñados para acompañar a consumidores mientras trabajan, estudian o se movilizan.
De hecho, el 48 % del mercado mundial de café listo para consumir ya corresponde a productos saborizados o alternativas sin lácteos, según indica Mordor Intelligence Report RTD Coffee Market.
La preocupación por la salud también está transformando la industria. El informe señala que 74 % de los consumidores busca activamente productos asociados con bienestar, impulsando una mayor demanda de bebidas bajas en azúcar, sin azúcar, enriquecidas con proteína, ingredientes naturales o beneficios funcionales.
La personalización aparece como otro factor determinante. Según datos compartidos por Tetra Pak, el interés global por las llamadas “bebidas personalizadas” aumentó más de 82 % interanual, especialmente entre consumidores de la Generación Z, quienes buscan productos alineados con sus preferencias, valores y necesidades específicas.

La evolución va más allá de sabores o empaques. Las empresas enfrentan consumidores que exigen simultáneamente conveniencia, nutrición, sostenibilidad y experiencias diferenciadas.
