El mercado del helado en Colombia dejó de estar asociado únicamente al consumo ocasional y se consolidó como una de las categorías con mayor dinamismo dentro de la industria de alimentos y bebidas. Impulsado por la demanda de productos premium, opciones más saludables e innovación, el sector alcanzó un valor cercano a los USD 400 millones en 2025 y mantiene perspectivas de crecimiento para la próxima década.

De acuerdo con Euromonitor, los colombianos destinan cerca de $2,41 billones al consumo de helados, una categoría que representa el 0,38 % del gasto total en alimentos y bebidas del país, según la Cámara de la Industria de Alimentos de la ANDI. Además, el mercado pasó de mover alrededor de $1,4 billones en 2018 a más de $2,4 billones en 2023, lo que representa un crecimiento cercano al 72 % en cinco años.
Para el futuro, las proyecciones son favorables. Según EMR Claight, el mercado colombiano podría alcanzar los USD 597 millones en 2035, con una tasa de crecimiento anual de 4,1 %.
Esta tendencia hace parte de un fenómeno global. Euromonitor estima que las ventas mundiales de helados llegaron a USD 92.000 millones en 2025 y proyecta un crecimiento anual de 5,7 % hasta 2030, impulsado por consumidores que buscan experiencias diferenciadas, productos funcionales y nuevos formatos.
El cambio en las preferencias de los consumidores también está transformando los procesos de fabricación. La producción de helados con menos azúcar, mayor contenido de proteína o ingredientes vegetales requiere un mayor control sobre variables como la textura, la cremosidad y la estabilidad del producto.

En ese contexto, tecnologías como la automatización, la digitalización y las plataformas de desarrollo de recetas permiten a los fabricantes reducir los tiempos de prueba, optimizar el uso de materias primas y desarrollar productos que responden a las nuevas tendencias de consumo.
“Hoy el gran diferencial ya no es únicamente crear un nuevo sabor, la innovación consiste en lograr que ese producto tenga la textura, la cremosidad y la calidad que espera el consumidor, pero también que pueda producirse de manera eficiente y consistente. Ahí es donde la tecnología ha adquirido un papel cada vez más relevante para toda la industria”, afirmó Javier Ranjel, director de Desarrollo de Negocios de Tetra Pak Andina.
