Llegó la Semana Santa, días en donde los más religiosos hacen ayunos, rezan, y asisten a ceremonias en la iglesia con temas alusivos a los últimos momentos de Cristo en la Tierra: la pasión, la muerte y la resurrección; sin embargo, para algunos es una semana de descanso o incluso lo toman como unos días festivos para reunirse con familiares y amigos. En esas reuniones generalmente se consume bastante licor y se suelen alargar con varias copas o cervezas de más, y eso al cuerpo le pasa una gran factura.
Por esta razón, lo mejor que se puede hacer es dejar este hábito cuando ya pasen todas las festividades. Esto no solo ayudará a sentir mejor el organismo, sino también mejorará la capacidad mental y cognitiva, además de impulsar el estado de ánimo en general, según el diario El Confidencial, en su sección de salud y bienestar.
Cabe resaltar que el alcohol es una sustancia que baja las defensas del organismo, por eso se recomienda tomar poco para evitar contraer algún tipo de enfermedad estacional o peor aún, el coronavirus.

Beber una cantidad excesiva de alcohol puede poner en riesgo a las personas sí, por ejemplo, son hombres menores de 65 años que toman 15 tragos o más a la semana, o a menudo toman 5 tragos o más al mismo tiempo o si son mujeres o hombres mayores de 65 años que toman 8 tragos o más a la semana, o a menudo toman 4 tragos o más al mismo tiempo, según el portal especializado en salud, MedlinePlus.
El consumo prolongado de alcohol aumenta sus probabilidades de:
- Daño al hígado. Cuando es grave, a menudo lleva a la muerte.
- Desnutrición.
- Cáncer de esófago, hígado, colon, cabeza y cuello, mamas y otras áreas.
- Sangrado de estómago o esófago (el conducto a través del cual viaja la comida de la garganta al estómago).
- Inflamación y daños en el páncreas. El páncreas produce sustancias que el cuerpo necesita para funcionar bien.
Beber en exceso también puede:
- Hacer más difícil el control de la presión arterial alta si la persona ya tiene presión alta.
- Llevar a problemas cardíacos en algunas personas.
La Clínica Mayo ha elaborado una lista en la que informa de todas las afecciones que las personas podrían desarrollar con el tiempo en caso de que sigan bebiendo todos los días.
Peor capacidad cognitiva
- Consumir alcohol es uno de los factores de riesgo a la hora de padecer algún problema neurológico, ya que interfiere e interrumpe las conexiones neuronales del cerebro.
- “El abuso de esta sustancia puede provocar convulsiones, derrames o demencia, por nombrar algunas enfermedades”, asegura la Clínica Mayo.
- Además, es tóxico para un cerebro que está en desarrollo, y “si se consume durante el embarazo puede causar defectos en el bebé que tendrán un impacto en su vida posterior”.
Problemas en el hígado o el páncreas
- La consecuencia más lógica de beber alcohol de manera frecuente. El etanol es metabolizado por el hígado, de ahí que si se satura el cuerpo con bebidas espirituosas o fermentadas sus funciones puedan verse alteradas, causando problemas hepáticos.
- Además de aumentar el riesgo de sufrir cáncer de hígado, beber demasiado también aumenta el riesgo de padecer otras enfermedades bastante graves como la cirrosis.
- Por otro lado, uno de los órganos imprescindibles para el correcto funcionamiento del organismo, como es el páncreas, también puede verse en peligro.

Hipertensión
- “Beber demasiado alcohol puede elevar la presión arterial a niveles muy peligrosos”, asegura Sheldon G. Sheps, profesor de medicina y expresidente de la División de Nefrología de la Clínica Mayo.
- “Tomar más de tres tragos en un solo día aumenta temporalmente la tensión, pero los atracones repetidos pueden llegar a empeorar la situación a largo plazo”, añade el profesor.
Problemas cardíacos
- Beber en exceso puede acabar dañando el músculo cardíaco, en una enfermedad que se conoce por el nombre de miocardiopatía alcohólica y que puede derivar en insuficiencia cardíaca.
- “Demasiado alcohol puede elevar la presión arterial y los niveles de triglicéridos”, asegura Donald Hensrud, doctor en medicina preventiva de la Clínica Mayo.
Ser adicto
- Evidentemente, el riesgo más peligroso. “El alcoholismo se desarrolla con el tiempo a medida que las personas van adquiriendo el hábito”, asevera Hensrud.
- “Si la tolerancia aumenta, el consumo también. Debes tener cuidado de no caer en esta trampa, pues las consecuencias pueden ser muy graves”, concluye Hensrud.
- La mejor forma de prevenirlo es estar un tiempo sin beber, cuanto más mejor, para asegurarse de que el cuerpo no se esté volviendo dependiente a su consumo.

