Una persona con una catarata en su ojo.
Una persona con una catarata en su ojo. | Foto: Serguéi Primakov/Shutterstock

Vida Moderna

Estas son las formas en las que las cataratas se presentan en los ojos

Esta condición afecta la zona de la retina y, por ende, la visión. Es por ello que hay que alertar a un centro médico con anterioridad al momento de percibir los síntomas.

31 de enero de 2023

Las cataratas son opacidades del cristalino, una parte transparente presente en los ojos. Esto genera que el ojo se vea de otro color y la persona tenga dificultades para ver con claridad, debido a que observan todo el tiempo como si estuviesen mirando a través de una ventana escarchada o sucia.

Cataratas - ojos - visión
Al tener los primeros síntomas, se debe acudir ante un experto en salud para evaluar la situación. | Foto: Getty Images

El hecho que la visión se vea afectada, genera que una persona esté constantemente con la vista nublada, afectando las actividades cotidianas, como leer, estar detrás de una pantalla o conducir un automóvil. Principalmente, hará que no se pueda observar con claridad a las personas que los rodean, diferenciándolos por el sonido u otros aspectos.

Según Mayo Clinic, esta condición no es espontánea, sino que se va desarrollando paulatinamente, por lo que el paciente va experimentando de manera lenta los cambios en su vista. Los síntomas son los siguientes:

  • Visión nublada, borrosa o tenue.
  • Aumento de la dificultad con la visión por la noche.
  • Sensibilidad a la luz y al resplandor.
  • Necesidad de una luz más brillante para leer y para otras actividades.
  • Ver halos alrededor de las luces.
  • Cambios frecuentes en los anteojos o lentes de contacto recetados.
  • Decoloración o amarillamiento de los colores.
  • Visión doble en un solo ojo.

Como se mencionó anteriormente, la agudización de los síntomas se presenta paso a paso. Es por ello que la primera alerta es cuando de vez en cuando la visión se nubla, afectando solamente a un ojo. Una persona puede consideran esto como algo fuera de peligro, pero es el primer síntoma de la condición.

La diferencia entre un ojo con y sin catarata.
La diferencia entre un ojo con y sin catarata. | Foto: Clínica Aver

La recomendación inicial es que, cuando se note un cambio en la visión que se vuelva habitual, hay que acudir donde un especialista de salud o un centro médico, para tener una valoración fidedigna, la cual descarte otras complicaciones y dé un estudio exacto para saber el tratamiento a tomar.

Dependiendo de la forma y desarrollo de la catarata, se categoriza de varias maneras:, según la Fundación Oftalmológica Los Andes:

  • Cataratas nucleares: este tipo genera miopía, pero mejora temporalmente de la visión de lectura; esta última sensación es una fachada para aparentar que no pasa nada. Con el tiempo, el cristalino se vuelve progresivamente más denso y amarillo, por lo que se nubla más la visión. A medida que la catarata avanza lentamente, el cristalino puede incluso volverse marrón. El aumento de la pigmentación amarilla o marrón del cristalino puede provocar dificultades para distinguir los tonos de color.
  • Cataratas corticales: esta comienza reflejándose con opacidades o líneas blanquecinas en forma de cuña en el borde exterior de la corteza del cristalino. A medida que se desarrolla, las líneas se extienden hacia el centro y dificultan el paso de la luz por el centro del cristalino.
  • Cataratas subcapsulares posteriores: esta categoría comienza como una pequeña zona opaca que suele formarse cerca de la parte posterior del cristalino, justo en la trayectoria de la luz. Una catarata interfiere con la visión de lectura, reduce la visión en la luz intensa y causa deslumbramiento o halos alrededor de las luces por la noche. Estos tipos tienden a progresar más rápidamente que otros tipos.
  • Cataratas congénitas: algunas personas nacen con cataratas o las desarrollan durante la infancia. Estas cataratas pueden ser genéticas o estar asociadas a una infección intrauterina o a un traumatismo. También pueden deberse a ciertas afecciones, como la distrofia miotónica, la galactosemia, la neurofibromatosis tipo 2 o la rubéola. Las congénitas no siempre afectan a la visión, pero si lo hacen, suelen eliminarse poco después de su detección.

Normalmente, las cataratas se crean cuando una persona envejece o por una lesión reciente en los tejidos que cubren al órgano. En ambos casos, las proteínas y fibras del cristalino se empiezan a descomponer, siendo la razón de ser de la vista nublada. No obstante, cabe la posibilidad de que también se presente por trastornos genéticos hereditarios, los cuales pueden desembocar en otras afectaciones oculares.

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Hay que tener cuidado con las cirugías de ojos, debido a que una consecuencia contraproducente puede ser la formación de cataratas. | Foto: Getty Images/iStockphoto

Adicionalmente, las cataratas pueden provocarse por otras afecciones oculares, cirugías oculares anteriores o afecciones médicas como la diabetes. El uso prolongado de medicamentos esteroides también puede provocar el desarrollo de esta condición.

Con respecto a su formación, el National Eye Institute afirma que el cristalino (la catarata) se sitúa atrás de la parte de color del ojo (iris). Luego se enfoca la luz que entra en el ojo y produce imágenes claras y nítidas en la membrana sensible a los rayos. Es decir, la catarata apunta directamente a una zona que no puede entrar en un contacto excesivo con la luz.

A medida que avanza, el cristalino se vuelve menos flexible y transparente, además de aumentar su grosor. La edad y otras afecciones médicas hacen que las proteínas y las fibras del cristalino se rompan y se aglutinen, lo que enturbia la catarata. Cuando la condición sigue desarrollándose, la opacidad se vuelve más densa. Una catarata dispersa y bloquea la luz cuando pasa por el cristalino, lo que impide que una imagen bien definida llegue a la retina. En consecuencia, la visión se vuelve borrosa.

Las cataratas suelen desarrollarse en ambos ojos, pero no siempre al mismo ritmo. La catarata en un ojo puede estar más avanzada que en el otro, lo que provoca una diferencia de visión entre los ojos.