Una próxima misión a la Estación Espacial Internacional (EEI) buscará responder preguntas clave sobre cómo el cuerpo humano se adapta a la vida fuera de la Tierra. Entre los temas de estudio se destacan los cambios que sufren los ojos de los astronautas en condiciones de microgravedad, además de experimentos sobre meditación, atención plena y simulaciones de alunizaje.
Una tripulación internacional rumbo al espacio
La denominada Tripulación 12 viajará a la EEI a bordo de una nave Crew Dragon de SpaceX y tiene previsto despegar desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida, durante febrero. Sus integrantes permanecerán cerca de ocho meses en órbita, tiempo en el que desarrollarán investigaciones científicas y tareas de mantenimiento del complejo espacial.
Crew-12 completed training in California this past week. Falcon 9 is targeted to launch Dragon and the crew to the @Space_Station in February pic.twitter.com/HCcZYuQMxt
— SpaceX (@SpaceX) January 27, 2026
La misión está integrada por la comandante Jessica Meir y el piloto Jack Hathaway, ambos de la NASA, junto a la astronauta francesa Sophie Adenot, de la Agencia Espacial Europea (ESA), y el cosmonauta ruso Andrey Fedyaev. Adenot se convierte así en la segunda mujer francesa en llegar al espacio, después de Claudie Haigneré.
Meditación en órbita: un experimento poco habitual
Más allá de los estudios físicos, la misión también explorará el impacto de la salud mental en el desempeño de los astronautas. Meir, quien realiza su segundo viaje a la EEI, explicó que participará junto a Adenot en un experimento que “analiza la meditación y la atención plena y cómo pueden beneficiar a los astronautas en misiones espaciales”.
La iniciativa apunta a evaluar si estas prácticas pueden ayudar a enfrentar el estrés, mejorar la concentración y favorecer el bienestar durante misiones prolongadas, un desafío creciente en la exploración espacial.
Ensayos de alunizaje y adaptación a la gravedad
Otro de los focos del trabajo en órbita estará puesto en las habilidades de pilotaje. En una conferencia de prensa realizada en el Centro Espacial Johnson, en Houston, Meir señaló que la tripulación realizará simulaciones de alunizaje mediante controles manuales.
El objetivo es analizar las transiciones entre distintos entornos gravitacionales “y cómo afecta la capacidad de los astronautas” cuando pasan de la gravedad a la microgravedad, un aspecto clave para futuras misiones a la Luna.

Los efectos de la ingravidez en los ojos
Uno de los estudios más relevantes de la misión estará centrado en el síndrome neuroocular asociado a los vuelos espaciales, conocido como SANS. Esta condición ha sido observada en algunos astronautas tras largas estancias en el espacio.
“Se caracteriza por una serie de cambios que se producen en los ojos y en la visión de algunos astronautas, que experimentan déficits visuales después de pasar mucho tiempo en ingravidez”, explicó la comandante.
Según detalló, “normalmente, nuestros globos oculares son esféricos, pero después de una ingravidez prolongada, algunos astronautas sufren un aplanamiento de la parte posterior del ojo”. Aunque hasta ahora no se han detectado secuelas permanentes, la agencia espacial considera que aún falta información.
“Necesitamos comprender este problema a fondo, cuando pensamos en regresar a la Luna e incluso en misiones más largas a Marte”, agregó Meir.
*Con información de AFP.
