A finales de junio de 2026, el cielo nocturno se convertirá en un escenario astronómico particular, pues es la llegada de la lluvia de estrellas boótidas.

Esta lluvia no es más que el encuentro de nuestro planeta con los restos de un antiguo viajero espacial, permitiéndonos observar lo que comúnmente llamamos “estrellas fugaces” cruzando el firmamento.
¿Qué ocurre realmente en el cielo?
Aunque las llamamos estrellas, lo que se ve son pequeños fragmentos de material sólido, similares a granos de arena, que un cometa llamado 7P/Pons-Winnecke dejó a su paso. Al orbitar el Sol, la Tierra atraviesa estas “nubes” de escombros.
Cuando estos fragmentos chocan contra nuestra atmósfera a gran velocidad, se desintegran por el calor a una altura de entre 70 y 100 kilómetros, creando esos trazos luminosos que tanto nos deslumbran.

El portal astronómico de StarWalk detalla que “Las Boótidas de junio proceden del cometa de período corto 7P/Pons-Winnecke. Esta lluvia de meteoros es impredecible. Mostró una actividad inusual en 1998 (50-100 meteoros por hora) y en 2004 (20-50 meteoros por hora). Se esperaba otro estallido en 2010, pero la lluvia produjo menos de diez meteoros por hora”.
Los días clave para la observación
La actividad de este fenómeno se extiende desde el 22 de junio hasta el 2 de julio. Sin embargo, el momento de mayor esplendor, conocido como el “pico” de actividad (cuando se espera ver la mayor cantidad de meteoros por hora), ocurrirá alrededor del 27 de junio.
“Visto desde Bogotá, la lluvia estará activa todos los días desde el anochecer hasta alrededor de las 02:51, cuando su punto radiante se ponga por debajo del horizonte occidental”, señala el portal astronómico In The Sky.
Cómo disfrutar del espectáculo y qué esperar
Para quienes deseen una mejor experiencia, los expertos sugieren observar durante las primeras horas de la noche, justo después de que oscurezca. En ese momento, el punto radiante —que es el lugar específico del cielo del que parecen nacer todos los meteoros— se encuentra en su punto más alto en la constelación de Boötes.
A diferencia de otros eventos, no es necesario mirar directamente al punto de origen de las estrellas fugaces. De hecho, se recomienda enfocar la vista en cualquier parche oscuro del cielo que esté a unos 30 o 40 grados de distancia de ese punto, ya que es allí donde se suelen ver los trazos más largos y definidos.

Un factor importante a considerar en 2026 es la presencia de la Luna. Durante el pico de la lluvia, nuestro satélite estará casi lleno (en fase de luna llena), lo que significa que su brillo podría dificultar la visibilidad de los meteoros más tenues durante gran parte de la noche.
