La lluvia de meteoros Eta Acuáridas alcanza esta semana uno de sus momentos más destacados, ofreciendo un espectáculo visible principalmente antes del amanecer. Según la American Meteor Society, el pico de actividad se producirá entre la noche del 5 de mayo y la madrugada del miércoles, 6 de mayo, cuando las condiciones serán más favorables para observar estos destellos en el cielo.

De acuerdo con el experto Robert Lunsford, la mejor oportunidad para apreciar este fenómeno ocurre durante las últimas horas previas al amanecer, ya que es en ese periodo cuando los meteoros se hacen más visibles. Por ello, los observadores deberán estar atentos y buscar cielos despejados para no perderse el evento.
Por otro lado, la presencia de la Luna también influirá en la observación. Durante estos días, el satélite natural se encuentra en fase gibosa menguante, con menos del 90% de su superficie iluminada. A diferencia de lo habitual, aparece en el cielo cerca de la medianoche y permanece visible hasta la mañana, retirándose alrededor de las 9:15 a. m., lo que podría afectar parcialmente la visibilidad de los meteoros antes de que llegue el amanecer.

La observación de la lluvia de meteoros Eta Acuáridas estará limitada a una franja muy corta de tiempo, ya que la constelación de Acuario —desde donde parecen originarse los destellos— no se eleva en el cielo hasta cerca de las 3:00 a. m. en gran parte del planeta.
Este fenómeno es considerado uno de los más destacados del hemisferio sur, donde puede alcanzar hasta 40 meteoros por hora en condiciones favorables, de acuerdo con el experto Robert Lunsford. En contraste, en el hemisferio norte la actividad es menor y puede llegar a unos 20 meteoros por hora durante su punto máximo si el cielo está completamente despejado.

Sin embargo, la presencia de la Luna en fase gibosa menguante reducirá considerablemente la visibilidad del evento. Según EarthSky, el brillo lunar podría disminuir la tasa observable a menos de 10 meteoros por hora. En países como Estados Unidos, las mejores probabilidades de observación se concentran en las regiones del sur, donde las condiciones resultan más favorables para apreciar este espectáculo celeste.
