Cuidar la salud visual es fundamental para el ser humano, ya que por medio de los ojos las personas reciben el 80 % de información que el cerebro emite y es uno de los sentidos más agudos que se desarrolla. Sin embargo, con el paso de los años y la falta de cuidado, pueden aparecer afecciones visuales que llevan a la pérdida total o parcial de la visión.
De acuerdo con Medline Plus, sitio web de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, la pérdida de visión repentina se da cuando una persona se queda sin la visión de manera brusca, sin que ningún agente externo (golpe) haya podido causar esa pérdida de la visión. Por lo general, afecta alrededor del 5 % de la población, aunque no es algo que ocurra con frecuencia, pero es un síntoma de una enfermedad ocular de mayor gravedad.

Como tal, la pérdida repentina de la visión suele estar causada por cuatro motivos principales:
- Las estructuras transparentes del ojo se han vuelto opacas.
- Anomalías en la retina (parte del ojo que se encarga de la visión central).
- Obstrucción de los nervios que envían señales visuales desde el ojo al cerebro.
- Lesión ocular.

Síntomas de la ceguera en las noches
Ahora bien, aunque la pérdida de la visión se puede dar de forma repentina y no suele producir dolor, existen varias señales y síntomas de alarma que se pueden manifestar antes de perder por completo la vista. Uno de ellos es la visión borrosa, que se presenta con mayor dificultad para ver de noche, según expertos del portal web Vista Sánchez Trancon.
Frente a este síntoma cabe mencionar que cualquier persona ve menos en condiciones de baja luminosidad, puesto que los niveles de agudeza visuales se reducen y hay una zona en el campo de visión central que se ve menos clara. Sin embargo, algunas tienen dificultades, especialmente considerables durante la noche o en situaciones de poca iluminación. Eso suele conocerse como ceguera nocturna o nictalopía.

Además de este particular síntoma que aparece en las noches, cuando se tiene una pérdida parcial de la visión, también pueden aparecer los siguientes síntomas:
- Pérdida de la visión central.
- Pérdida total de la visión (central y periférica).
- Visión nublada con destellos.
- Aparición de manchas y “moscas volantes”.
- Ojos rojos o inflamados.
Factores de riesgo que pueden influir
Absolutamente, nadie está exento de la pérdida repentina de la visión, pero existen factores de riesgo que aumentan aún más la probabilidad de desarrollar esta patología visual, entre ellos:
- Pacientes de edad avanzada.
- Personas con miopía.
- Pacientes con diabetes.
- Hipertensión arterial y colesterol alto.
- Patologías relacionadas con el corazón.
- Traumas y lesiones oculares previas.

¿Cómo prevenir este problema de salud?
De acuerdo con información de la Fundación Francina estas son algunas recomendaciones sencillas para prevenir este problema de salud visual:
- Alimentación saludable: una nutrición adecuada influye directamente en la disminución del desarrollo de patologías oculares. La vitamina A, contenida en productos de origen animal como carne de res y pescado, o en frutas y verduras, principalmente zanahorias y espinacas, ayuda a fortalecer la salud visual.
- Protección solar: el usar lentes oscuros, sombreros y gorras, evita la exposición continua a la radiación ultravioleta, “factor que podría desencadenar maculopatía solar (lesiones en la retina) y desepitelización (raspado corneal), provocando disminución de la visión”.

- Revisión periódica: es fundamental acudir una vez al año con un especialista en oftalmología con el fin de evitar el desarrollo de padecimientos visuales.
- Higiene y cuidado: se aconseja lavar las pestañas diariamente con agua corriente, durante el baño, promueve y favorece la higiene. Además de ello, se debe tener en cuenta otros cuidados preventivos, como el uso de filtros ultravioleta en el monitor de la computadora, mantener una distancia adecuada durante la exposición a dispositivos móviles.
