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Una trombosis venosa profunda puede complicarse y poner en riesgo la vida de las personas. - Foto: Pantherstock

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Estos alimentos son esenciales para prevenir y combatir la trombosis

Se pueden incluir a la dieta algunos productos que contribuyen a la buena circulación de la sangre.

La trombosis venosa profunda (TVP) es un coágulo sanguíneo que se forma en una vena profunda del cuerpo humano, generalmente en las piernas o muslos. Según detalla Medline Plus, web de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, esta afección puede desprenderse y provocar una embolia pulmonar, un derrame o un infarto.

En algunos pacientes la TVP puede ocurrir sin presentar síntomas. Mayo Clinic, entidad sin ánimo de lucro dedicada a la práctica clínica, la educación y la investigación, señala algunos de los signos de esta afección:

  • Hinchazón en la pierna afectada. En pocos casos, la hinchazón aparece en ambas piernas.
  • Dolor en la pierna. Generalmente, el dolor empieza en la pantorrilla y se siente como un calambre o una inflamación.
  • Enrojecimiento o decoloración en la pierna.
  • Sensación de calor en la pierna afectada.

La embolia pulmonar es una de las complicaciones de una trombosis venosa profunda. En caso de presentar los siguientes síntomas es importante acudir a emergencias para recibir atención inmediata:

  • Dificultad repentina para respirar.
  • Dolor o molestia en el pecho que empeora cuando respiras profundo o cuando toses.
  • Sentirse aturdido o mareado, o desmayarse.
  • Pulso acelerado.
  • Respiración rápida.
  • Tos con sangre.

Para la prevención de la trombosis es importante llevar una vida saludable. El portal Mejor con Salud destaca las propiedades de algunos alimentos que mejoran la circulación sanguínea y ayudan a disminuir el riesgo de esta afección.

  • Limón.
  • Aceite de oliva.
  • Aguacate.
  • Ajo.
  • Alcachofa.
  • Apio.
  • Zumo de arándano.
  • Zanahoria.
  • Vino tinto.

Prevención

Para disminuir el riesgo de padecer trombosis venosa profunda es necesario tener en cuenta algunos consejos que brindan los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC):

1. Después se sufrir una lesión, enfermedad o cirugía es importante mantenerse activo para recuperar la movilidad lo más pronto posible.

2. En caso de tener un riesgo alto de sufrir trombosis venosa profunda, los CDC recomiendan consultar con el médico sobre el uso de las medias de compresión graduada o medicamentos anticoagulantes.

3. Al permanecer mucho tiempo sentado, ya sea por actividades laborales o viaje hay que levantarse y caminar cada una o dos horas. Asimismo, mientras se está sentado se pueden realizar los siguientes movimientos:

  • Levantar y bajar los talones, tocando el suelo con las puntas de los pies.
  • Levantar y bajar las puntas de los pies, manteniendo los talones en el suelo.

4. Los CDC hacen énfasis en evitar la vida sedentaria y mantener un peso saludable.

Factores de riesgo

Existen varios factores que aumentan las posibilidades de sufrir una trombosis venosa profunda. Mayo Clinic los explica:

Edad: aunque esta afección puede ocurrirle a cualquier persona, independientemente de su edad, tener más de 60 años incrementa significativamente el riesgo de padecer TVP.

Tiempos prolongados: permanecer mucho tiempo sentado, como ocurre al viajar o conducir. Cuando las piernas se encuentran quietas durante muchas horas, las pantorillas se contraen, siendo las contracciones musculares las que ayudan a una buena circulación en la sangre.

Reposo prolongado: luego de una cirugía u hospitalización algunos pacientes tienen un tiempo de reposo muy extenso. Si no se mantienen activos los músculos, se pueden formar coágulos sanguíneos. Por ello, se recomienda realizar gradualmente ejercicios para retomar el movimiento.

Embarazo: el embarazo aumenta la presión en las venas de la pelvis y las piernas. Este riesgo puede suceder hasta seis semanas después de dar a luz.

Píldoras anticonceptivas: los anticonceptivos orales y las terapias de reemplazo hormonal pueden incrementar la coagulación de la sangre.

Obesidad y sobrepeso: ambas condiciones aumentan la presión en las venas de las piernas y la pelvis.

Tabaquismo: fumar tiene efectos negativos en la coagulación y la circulación de la sangre.