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Levantar pesas reduce el riesgo de obesidad en el futuro

Malas noticias. Un reciente estudio confirma que para mantener a raya la obesidad es necesario levantar pesas.

Muchos saben por experiencia propia lo difícil que es bajar de peso. Probablemente han practicado las dietas yoyo con las cuales reducen medidas, pero con el tiempo esos kilos regresan y la báscula vuelve a subir. El cálculo de los expertos es que las personas que pierden 5 por ciento de su peso corporal lo ganan en los siguientes cinco años.

Por eso, cada vez más, la evidencia señala que la mejor manera de controlar la obesidad es con prevención. Y, en la tarea de evitar los kilos adicionales en el cuerpo, la alimentación es importante pero insuficiente. También se requiere hacer ejercicio. De hecho, las investigaciones han observado que aquellos que con frecuencia caminan, montan en bicicleta, corren, nadan o realizan algún trabajo aeróbico tienden a ganar menos peso que aquellos más sedentarios. Además de eso, están en menos riesgo de ser obesos.

Pero hay un detalle que podría hacer la gran diferencia. Según un reciente estudio sobre ejercicio de resistencia y grasa corporal, levantar pesas puede ayudar mucho más que el ejercicio aeróbico en ese frente. El trabajo concluyó que la gente que lleva a cabo este tipo de entrenamiento en el cual los músculos deben esforzarse tiene de 20 a 30 por ciento menos posibilidad de ser obesa con el tiempo que aquellos que no, así realicen trabajo aeróbico.

Eso indicaría que entrenarse con pesas sería más efectivo para el control de la obesidad de lo que muchos sospechaban y hacerlo evitaría subir en la báscula en el futuro. La investigación fue realizada por científicos de la Universidad de Iowa y publicada en la revista PLOS Medicine.

Los expertos, motivados por llenar el vacío en el conocimiento sobre el impacto de levantar pesas en la obesidad, decidieron estudiar ese efecto. Para ello acudieron a una extensa base de datos recaudada para el Aerobics Center Longitudinal Study, que siguió la salud física de miles de pacientes en Dallas desde 1987 hasta 2005.

Los investigadores se concentraron en los datos de 12.000 participantes, la mayoría en sus cuarenta y sin rastros de obesidad. Compararon el peso de las personas en la muestra y cómo este fluctuaba de una cita de control a otra. Cerca de 7 por ciento se convirtieron en personas obesas en seis años desde que comenzaron en el estudio. Casi 19 por ciento de los participantes desarrollaron obesidad con el tiempo.

Pero no sucedió lo mismo con aquellos que levantaron pesas de manera regular. En dichos casos, los que lo hacían dos veces a la semana, para un total de dos horas, tuvieron 20 por ciento menos probabilidad de ser obesos teniendo en cuenta el índice de masa corporal (IMC). El efecto fue mayor (30 por ciento menos de probabilidad) al mirarlo desde la medida del tamaño de la circunferencia o del porcentaje de grasa corporal.

Los beneficios permanecieron cuando los investigadores controlaron edad, sexo, salud general y hábitos como fumar e incluso practicar el ejercicio aeróbico. Los que alzaron pesas e hicieron ejercicio aeróbico tuvieron menor probabilidad de ser obesos, pero también solo los que alzaron más pesas e hicieron poco ejercicio aeróbico.

Aunque el estudio no prueba si hay un vínculo entre estas dos variables, muestra que la clave está en las pesas. Tampoco explica el mecanismo de acción de este ejercicio, pero los autores del trabajo se atreven a decir que un tejido muscular activo quema calorías mucho más rápido y mejora la tasa metabólica. Por eso, el mensaje del análisis, según estos especialistas, es que es posible obtener mucho beneficio con un poco de entrenamiento con pesas.