vida moderna

Los hábitos que perjudican el rendimiento del cerebro

Estas costumbres consiguen acabar con las células cerebrales y la disminución de las neuronas.


Diferentes hábitos o alimentos logran convertirse en grandes villanos para el rendimiento del cerebro, a tal punto de potenciar la destrucción de las neuronas.

Por ejemplo, una persona que no tiene el hábito de desayunar puede generar la estimulación de los procesos como la hipoglucemia, lo que origina una cantidad insuficiente de nutrientes al cerebro, provocando así su degeneración.

Sin embargo, también existen otros hábitos que logran perjudicar el rendimiento del cerebro, como el consumo del alcohol, las drogas, el cigarrillo y la mala alimentación.

En el caso del cigarrillo, este acelera la muerte de las neuronas, lo que facilita los síntomas a futuro de la enfermedad de Alzheimer.

Asimismo, el consumo excesivo de cafeína, las gaseosas, el chocolate y algunos tés logra ser perjudicial para el cerebro, debido a que estos alimentos estimulan el sistema nervioso.

Según el portal Terra, el alto consumo de azúcar consigue interrumpir la absorción de proteínas y otros nutrientes, lo que provoca una mala nutrición y desarrollo del cerebro. Además, dicho portal específica que dormir poco acelera la pérdida de células cerebrales.

Finalmente, al ser el cerebro el mayor consumidor de oxígeno del cuerpo, este se puede ver gravemente afectado por el aire contaminado, lo que lleva a una disminución de la eficiencia cerebral.

Vitaminas que ayudan a oxigenar el cerebro y previenen la pérdida de la memoria

El portal El Español, en su sección de salud, menciona la lista de las mejores vitaminas para la salud del cerebro y para mantener una buena memoria. Antes de consumirlas, se recomienda contar con la aprobación de un médico especialista.

Vitamina A: esta es la más importante para la salud ocular; es indispensable para poder entrenar el cerebro por medio de la lectura y el estudio. “Su alto contenido en antioxidantes (betacarotenos) frena la degeneración del tejido ocular y es fundamental para el desarrollo y la reparación de las células”. Este componente se encuentra de manera natural en las verduras de hoja verde, en la auyama y el hígado.

Vitamina K: la función principal de este compuesto es coagular la sangre; además, varios estudios mencionados por el medio aseguran que también cuenta con la capacidad “para influir en el comportamiento psicomotor y en la cognición”. Esta vitamina está presente en la yema del huevo, en las verduras de hoja verde, como las coles, en el germen de trigo y en la soya.

Vitamina C: este componente es conocido gracias a que fortalece el sistema inmune; además, ayuda a que el cuerpo absorba el hierro que obtiene de otro tipo de alimentos. La importancia que tiene la vitamina C para el cerebro es que es indispensable para la producción de neurotransmisores. Este compuesto se encuentra en las frutas cítricas, en el pimentón, el kiwi, el brócoli, la piña, la papaya, el tomate, entre otros.

Vitamina E: se le conoce gracias que previene el deterior cognitivo, mejora la memoria y la capacidad de aprendizaje. “Mejora la adquisición y retención de datos, así como la defensa oxidativa del hipocampo, ayuda al proceso cognitivo de la atención y funciona como antioxidante, protegiendo las células contra radicales libres”. Esta vitamina se puede obtener por medio del consumo de almendras, manzana, espinacas y preparando alimentos con aceite de oliva extra virgen.

Vitamina D: la deficiencia de este componente se asocia con un estado de ánimo bajo y con un rendimiento cognitivo deficiente; por eso, la vitamina D es considerada como uno de los compuestos más importantes para la salud del cerebro. Este nutriente se obtiene por medio de la exposición al sol, y también se encuentra de manera reducida en los champiñones, la leche y algunos cereales integrales.

Vitamina B1: transforma los alimentos que se consumen en energía; además, usa la glucosa del cuerpo para que el cerebro obtenga la energía que requiere para realizar las funciones diarias. Los productos que contienen esta vitamina son las semillas de sésamo y girasol, la carne de cerdo, las nueces de macadamia, entre otros.