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La cúrcuma ayuda a mitigar el hormigueo, ya sea en una preparación casera como una crema o como suplemento. Foto: GettyImages.
Esta raíz posee curcumoides y curcuminas, materias colorantes que además de aportar un color vibrante a las comidas, se caracterizan por sus efectos antioxidantes y antiinflamatorios. Foto: GettyImages. - Foto: Foto GettyImages.

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¿Qué es y para qué sirve la cúrcuma?

La medicina occidental ha empezado a explorar también las propiedades de la cúrcuma como un agente curativo y analgésico.

En la naturaleza se encuentran muchos elementos que se destacan por sus propiedades medicinales y para el bienestar de las personas. Uno de estos es la cúrcuma, una raíz asiática que se conoce por ser un condimento muy utilizado en la cocina, gracias a que le aporta color y sabor a las recetas.

Pero en ocasiones se desconocen los beneficios para la salud que puede tener esta planta. También llamada ‘el oro indio’, el azafrán de los pobres, o por su nombre científico Cúrcuma longa, es una especie de color amarillo intenso que contiene diversos nutrientes que aportan a mejorar la salud del cuerpo.

De acuerdo con el portal Cuerpo Mente, esta raíz posee curcumoides y curcuminas, materias colorantes que además de aportar un color vibrante a las comidas, se caracterizan por sus efectos antioxidantes y antiinflamatorios. Además, tiene un aceite esencial con zingibereno, polisacáridos y sales minerales como hierro y potasio.

¿Para qué sirve?

Durante décadas, la cúrcuma se ha utilizado en distintas regiones por sus propiedades medicinales. Según explica Medical News Today, la cúrcuma se usa en la medicina ayurvédica, un sistema de tratamiento tradicional de la India, para aliviar diversas afecciones de salud como la inflación o dolor crónico.

Hasta un tiempo después, la medicina occidental ha empezado a explorar también las propiedades de la cúrcuma como un agente curativo y analgésico.

Asimismo, a la curcumina se le concede un poder antioxidante que contribuye a disminuir el efecto que provocan los radicales libres a las células, lo que la convierte en una aliada para prevenir el cáncer, explica el portal Cuerpo Mente.

Funciona como antiinflamatorio

La Arthritis Foundation refiere varias investigaciones en las que se ha comprobado la capacidad antiinflamatoria de la cúrcuma, la cual podría ayudar a reducir los síntomas producidos por la artritis. De hecho, se ha comparado su poder antiinflamatorios con la de otros medicamentos como la hidrocortisona y la fenilbutazona.

Utilizada con fines estéticos

Como muchos otros elementos de la naturaleza, esta raíz asiática es famosa por sus beneficios para la piel. Combinada con otros ingredientes, como la canela, la azúcar y el aceite de oliva, se puede usar como exfoliante o mascarilla para reafirmar la piel, gracias a que estos elementos estimulan la producción de colágeno.

Cuidado de la piel - mascarilla de cúrcuma
La mascarilla de cúrcuma puede ayudar a disminuir la grasa de la piel del rostro. - Foto: Getty Images/iStockphoto

Asimismo, se ha popularizado su uso para tratar otros problemas relacionados con la piel como la sarna, las manchas de la edad, el acné, entre otras. Sin embargo, se aconseja consultar a los dermatólogos antes de aplicar algún producto sobre el rostro.

Favorece la salud del hígado

Gracias a su acción antioxidante, la cúrcuma se recomienda para prevenir que las toxinas afecten el hígado, sobre todo en el caso de personas que ingieren medicamentos fuertes por otros problemas de salud de base, como la diabetes.

Mejora la digestión

De acuerdo con el portal Medical News Today, la medicina ayurvédica utiliza la cúrcuma como agente curativo digestivo. Lo anterior se debe a las propiedades que ayudan a aliviar la inflamación intestinal, además de mejorar la permeabilidad intestinal, que miden la eficiencia digestiva. Por ello es considerada como una aliada para tratar el síndrome de intestino irritable.

¿Cómo utilizarla?

A pesar de ser un alimento seguro, incluso en dosis altas, se recomienda tomar precauciones a la hora de tomarla o comerla, ya que puede tener algunas contraindicaciones. Cabe prestar atención, por ejemplo, a la constancia con la que se consume.

Algunos de los riesgos de su consumo excesivo son: