vida moderna

¿Qué le pasa al cuerpo cuando cena muy tarde?

Los trabajadores por turnos y viajeros de larga distancia podrían considerar cronometrar el momento de las comidas, esto para ayudar a resincronizar sus relojes corporales.


Los buenos hábitos alimenticios se basan en elegir y comer alimentos saludables, pero también se debe tener cuidado en los horarios y en el ambiente en el que se suelen hacer las comidas. Ya que la alimentación de forma irregular puede tener consecuencias negativas para la salud.

Las investigaciones sugieren que comer tarde puede inducir a una mayor ingesta calórica y afectar el peso corporal y el metabolismo. Además, se ha observado que aumenta el riesgo de enfermedad coronaria y de padecer hipertensión arterial, también se altera la respuesta a la insulina y los valores de colesterol en sangre, según el portal Mejor con Salud.

En el primer estudio humano de su tipo, investigadores de la Universidad de Surrey, en Reino Unido, examinaron el impacto de alterar los tiempos de las comidas sobre los ritmos circadianos de diez voluntarios. Los hallazgos, que se detallan en un artículo publicado en el 2017 en la revista Current Biology, podrían suponer un avance en el alivio de los síntomas del jet lag y el trabajo por turnos.

Durante este innovador estudio, el doctor Jonathan Johnston y la doctora Sophie Wehrens, de la Universidad de Surrey, descubrieron que atrasar los tiempos de comida retrasa el ritmo circadiano del azúcar en la sangre.

Saltarse los ejercicios de resistencia, dieta extrema y comer demasiado después del ejercicio, son algunos errores  cuando se quiere bajar de peso. Foto: Getty images.
Hacer ingestas de forma irregular está asociado con un mayor riesgo de padecer síndrome metabólico. Esto se acompaña de un índice de masa corporal más alto. Foto: Getty images. - Foto: Foto Gettyimages

En concreto, los ritmos circadianos son cambios aproximados de 24 horas gobernados por los relojes internos del cuerpo y los cuales determinan muchos procesos fisiológicos en el organismo.

Los voluntarios recibieron tres comidas: desayuno, almuerzo y cena. En la primera fase del estudio, la primera comida se proporcionó 30 minutos después de despertar, con las comidas posteriores en intervalos subsiguientes de cinco horas, mientras que, en la segunda fase, cada comida se retrasó cinco horas después de despertar.

Inmediatamente después de cada fase, se tomaron muestras secuenciales de sangre y biopsias de grasa de cada voluntario en condiciones de laboratorio especializadas que permiten medir los ritmos circadianos internos.

Los científicos descubrieron que posponer los tiempos de comida cinco horas retrasó los ritmos de azúcar en la sangre en el mismo marco de tiempo, un descubrimiento que demuestra que las comidas sincronizan los relojes internos que controlan los ritmos de concentración de azúcar en la sangre.

Los autores indican que las personas que luchan con trastornos del ritmo circadiano, como trabajadores por turnos y viajeros de larga distancia, podrían considerar cronometrar el momento de las comidas para ayudar a resincronizar sus relojes corporales.

Además, sorprendentemente los investigadores detectaron que el retraso en las comidas no afectó a los niveles de insulina o triglicéridos (grasa) en la sangre, lo que indica que los ritmos de glucosa en sangre pueden ser gobernados por relojes circadianos separados a estos otros aspectos clave del ritmo del metabolismo.

El investigador principal del estudio, Jonathan Johnston, de la Universidad de Surrey, destaca: “Se ha demostrado que el jet lag regular y el trabajo por turnos tienen efectos adversos en el cuerpo, incluyendo alteraciones metabólicas”.

“Cambiar los tiempos de las comidas puede restablecer los relojes corporales que regulan el metabolismo del azúcar sin uso de fármacos. Esto nos ayudará a diseñar regímenes de alimentación para reducir el riesgo de desarrollar problemas de salud como la obesidad y las enfermedades cardiovasculares en personas con ritmos circadianos alterados”, concluye Johnston.

Consecuencias para la salud de comer a deshoras

Síntomas digestivos

  • A corto plazo, esta es una de las consecuencias más habituales. Las comidas a deshoras y desordenadas acarrean malas digestiones, gases o ardor de estómago.
  • Además, cuando pasa por la noche, afecta la calidad del sueño.

Problemas de sobrepeso

Posibles deficiencias nutricionales

  • Ingerir alimentos fuera de tiempo o de los horarios previstos afecta las siguientes comidas que se hacen a lo largo del día. Sobre todo si, a parte de comer a deshoras, se hace de forma abundante y sin control de lo que se ingiere.
  • Así puede pasar que estas sean insuficientes en cantidad, estén formadas por alimentos poco saludables o incluso que se omitan por completo.

Consecuencias cardiometabólicas

  • La irregularidad en la frecuencia de las comidas y sus posibles efectos negativos en la salud cardiovascular han sido evaluados en análisis de estudios existentes. Se centraron en valorar no solo qué se comía, sino también la regularidad, la frecuencia y la hora.
  • La principal conclusión a la que llegaron los investigadores es que hacer ingestas de forma irregular está asociado con un mayor riesgo de padecer síndrome metabólico. Esto se acompaña de presión arterial elevada y un índice de masa corporal más alto.