Algunos cuidados en casa pueden ayudar a aliviar la molestia para los pacientes de esta condición.
Se desconoce la causa de la diverticulitis. - Foto: Getty Images/iStockphoto

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¿Qué provoca diverticulitis en el colon?

Alrededor del 25 % de las personas con diverticulitis aguda desarrollan complicaciones.

Los divertículos son pequeñas bolsas o sacos abultados que se forman en la pared interna del intestino, que la mayoría de veces se encuentran en el intestino grueso (colon), de acuerdo con Medline Plus, la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos.

Además, Mayo Clinic, entidad sin ánimo de lucro dedicada a la práctica clínica, la educación y la investigación, explicó que entre los signos y síntomas de la diverticulitis se incluyen los siguientes:

  • Dolor, que puede ser constante y persistente durante varios días. El dolor se suele sentir en la parte inferior izquierda del abdomen. Sin embargo, a veces, el dolor puede ser más intenso en la parte inferior derecha del abdomen, en especial en personas de ascendencia asiática.
  • Náuseas y vómitos.
  • Fiebre.
  • Sensibilidad abdominal.
  • Estreñimiento o, con menos frecuencia, diarrea.

Asimismo, indicó que existen varios factores que pueden aumentar el riesgo de sufrir diverticulitis como, por ejemplo:

  • Envejecimiento. La incidencia de la diverticulitis aumenta con la edad.
  • Obesidad. Tener un gran sobrepeso aumenta las posibilidades de desarrollar diverticulitis.
  • Tabaquismo Las personas que fuman cigarrillos son más propensas a experimentar diverticulitis que quienes no fuman.
  • Falta de ejercicio. El ejercicio intenso parece reducir el riesgo de diverticulitis.
  • Dieta alta en grasa animal y baja en fibra. Una dieta baja en fibra en combinación con un alto consumo de grasa animal parece aumentar el riesgo, aunque el papel de la baja fibra por sí sola no está claro.
  • Ciertos medicamentos. Varios medicamentos están asociados con un mayor riesgo de diverticulitis, entre ellos los esteroides, los opiáceos y los antiinflamatorios no esteroides, como el ibuprofeno (Advil, Motrin IB, otros) y el naproxeno sódico (Aleve).

Por tal razón, para prevenir la afección, la entidad sin ánimo de lucro enumeró algunas recomendaciones que incluyen:

  • Hacer ejercicio con regularidad. El ejercicio favorece el funcionamiento normal del intestino y reduce la presión dentro del colon. Por consiguiente, las nuevas directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS), recomiendan por lo menos de 150 a 300 minutos de actividad física aeróbica de intensidad moderada o vigorosa por semana, para todos los adultos, incluidas las personas que viven con afecciones crónicas o discapacidad, y un promedio de 60 minutos al día para los niños y adolescentes.
  • Come más fibra. Una alimentación con alto contenido de fibra disminuye el riesgo de diverticulitis. Los alimentos con alto contenido de fibras, como las frutas y las verduras frescas, y los granos integrales, ablandan los desechos y ayudan a acelerar el movimiento a través del colon. Comer semillas y nueces no está asociado con el desarrollo de diverticulitis.

Además, hay que señalar que existen dos tipos diferentes de fibra, soluble e insoluble, y ambas son importantes para la salud, la digestión y la prevención de enfermedades. La fibra soluble se disuelve en agua para formar un material gelatinoso, mientras que la fibra insoluble le aporta volumen a las heces y parece ayudar a que los alimentos pasen más rápidamente a través del estómago y los intestinos.

  • Beber mucho líquido. La fibra actúa absorbiendo el agua y así aumenta la cantidad de materia fecal suave y abultada en el colon.

No obstante, el consumo diario de agua es diferente para los hombres y para las mujeres, ya que existen diferencias entre la ingesta, pero por lo general la mayoría de los hombres necesita aproximadamente 13 tazas de líquido al día y la mayoría de las mujeres necesita aproximadamente nueve.

  • Evita fumar. Fumar está asociado con un mayor riesgo de padecer diverticulitis.

De todos modos, la información antes dada de ninguna manera sustituye la asesoría médica y por ello lo primero que hay que hacer es consultar a un experto de la salud para que sea este quien guíe el proceso e indique qué es lo más adecuado para cada persona.