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La sábila tiene propiedades que rejuvenecen la piel.
La sábila tiene propiedades que rejuvenecen la piel. - Foto: Getty Images

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Sábila para fortalecer el cabello. ¿cómo usarla?

La sábila es una planta que tiene varias vitaminas y nutrientes.

La sábila es una planta natural conocida también como aloe vera. Esta planta produce dos sustancias que pueden usarse para muchas cosas, cuidado digestivo, cuidado de la piel, del cabello, entre otras cosas.

De acuerdo con el portal Tua Saúde, esta planta puede estimular el crecimiento del cabello, pues tiene enzimas que ayudan a remover las células muertas del cuero cabelludo, por lo que también es buena para eliminar la caspa y evitar la caída del cabello.

La sábila tiene múltiples vitaminas y minerales que la hacen buena para el organismo, entre ellas se destacan:

  • Vitamina A
  • Potasio
  • Vitamina B
  • Calcio
  • Vitamina C
  • Magnesio
  • Vitamina E
  • Zinc

Gracias a sus propiedades, la sábila es muy buena para hacer crecer el cabello y fortalecerlo, por ello, el portal de belleza Amoni, existen varias recetas para aplicar la sábila sobre el cabello.

Mascarilla para eliminar la caspa:

  • Mezclar 3 cucharadas de sábila con 1 cucharadita de miel y 2 de yogur natural en un bowl pequeño.
  • Cuando la mezcla sea homogénea, se debe aplicar sobre el cuero cabelludo y masajear por 10 minutos.
  • Dejar reposar la mascarilla por 20 minutos más.
  • Y luego lavar con shampoo anticaspa.

Mascarilla para reducir la caída del cabello:

  • Mezclar 3 cucharadas de pulpa de sábila con 3 cucharadas de aceite de coco.
  • Se unta la mezcla de manera uniforme por todo el cabello.
  • Se deja actuar por 15 minutos y luego se retira con agua fría y shampoo.

De acuerdo con el portal de salud se recomienda añadir otros complementos a la mascarilla para obtener mejores resultados, algunos alimentos como:

  • Manzanilla
  • Ginseng
  • Jitomate
  • Caléndula

Tips para cuidar el cabello:

De acuerdo con la dermatóloga de la Unidad de Tricología y Trasplante Capital del Grupo Pedro Jaén, Rocío Gil, le dijo al portal que “lavarse el pelo cada 24-48 horas es lo recomendable para mantener una adecuada higiene del cuero cabelludo”.

También es importante resaltar que el cuero cabelludo hay que lavarlo y mantenerlo limpio, porque es la base del cabello, sobre la que crecerá sano y fuerte.

Sobre el secado, los expertos recomiendan que no se debe frotar el pelo nunca cuando está mojado, ya que es mucho más sensible y propenso a la rotura, y la cutícula se abre y se encrespa. Lo ideal es emplear una toalla de microfibra y envolver el pelo para que vaya absorbiendo la humedad.

De otro lado, existen diferentes vitaminas que ayudan con el cuidado del cabello, como la tiamina o la vitamina B1, la vitamina B2 (riboflavina), vitamina B3 (niacina), vitamina B5 (ácido pantoténico), vitamina B6 (piridoxina), vitamina B7 (biotina), vitamina B9 (ácido fólico) o la B12 (cobalamina).

No obstante, antes de utilizar la sábila, es valioso tener claro si el cabello es seco o grasoso para saber si las mascarillas mencionadas no afectarán y si no se sabe, lo ideal es consultar un experto, pues la información antes dada de ninguna manera sustituye la asesoría médica.

¿Qué se debe comer para cuidar el cabello?

En la dieta es fundamental incluir las vitaminas, que son micronutrientes que ayudan al trabajo de las células y que permiten también la formación de varios tejidos. En el caso del cabello, hay vitaminas que pueden ayudar a estimular el crecimiento del pelo, mientras otras son idóneas para proteger el cuero cabelludo y los folículos de donde nacen las hebras capilares.

Así pues, no se podría hablar de una única vitamina, sino más bien de ellas en su conjunto. Por un lado, la vitamina E es la aliada del brillo y la apariencia sana del cabello, gracias a que es reconocida por su efecto para combatir el daño oxidativo.

Este micronutriente se puede encontrar en una variedad de alimentos, pero en especial se encuentra en ingredientes que aportan ácidos grasos saludables. Estos son: los frutos secos, como las nueces; los aceites vegetales, como el de girasol; las verduras de hoja verde, entre las que se destaca el brócoli, y en suplementos.