El cerumen, también conocido como cera, es una parte natural e importante de las defensas del cuerpo humano, pues se encarga de limpiar, proteger y cubrir el conducto auditivo. Sin embargo, en algunas personas, por diferentes factores, pueden causarse un exceso de ella.
Mejor con Salud, portal especializado en salud y cuidado personal, explica que “la inadecuada limpieza es, curiosamente la causa principal de la formación de los tapones de cera en el oído. Un exceso de jabón así como el uso de bastoncillos, pueden alterar el proceso natural de limpieza del oído generando una sobreproducción de cera”.
Por eso, no es recomendable utilizar hisopos de algodón para limpiar el oído. Tampoco utilizar pinzas u otro tipo de elementos para hacerlo. Introducirlos empuja la cera hacia adentro del oído en lugar de removerla.

Mayo Clinic, entidad sin ánimo de lucro dedicada a la práctica clínica, la educación y la investigación, explica que un médico u otro profesional de salud son quienes pueden extraer el exceso de cera mediante técnicas de succión o con cureta, un instrumento.
“También puede usar una jeringa llena de agua tibia con solución salina o agua oxigenada diluida. Además, es posible que te recomiende gotas para los oídos con medicamento para ayudar a ablandar la cera, como peróxido de carbamida”, agrega la entidad de salud.
Hay personas que suelen recurrir a remedios caseros para extraer el exceso de cera. Es importante tener mucho cuidado con estas alternativas. Lo recomendable es que en caso de tener molestias en el oído se consulte a un médico.
“La forma más segura de limpiarte los oídos si tienes exceso de cera es consultar a tu proveedor de atención médica. Si tienes tendencia a sufrir obstrucciones por cera en los oídos, tu proveedor de atención médica puede mostrarte formas seguras de reducir la acumulación de cera en casa, como usar gotas para los oídos u otros agentes ablandadores de la cera”, indican los expertos de Mayo Clinic.

Infección en el oído
Según indican los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), las causas de una infección de oído incluyen:
- Bacterias, como Streptococcus pneumoniae y Haemophilus influenzae (inclasificable), que son las dos causas bacterianas más comunes.
- Virus, como el responsable de los resfriados o la influenza.
Mayo Clinic, entidad sin ánimo de lucro dedicada a la práctica clínica, la educación y la investigación, señala los diferentes síntomas que se pueden manifestar al tener una infección en el oído. Los niños tienen un mayor riesgo de sufrir de esta afección que los adultos.
Esto se debe a que “los niños tienen las trompas de Eustaquio más cortas y más rectas que los adultos. Esto dificulta el drenaje de líquido hacia afuera del oído, aún en condiciones normales. Si la trompa de Eustaquio se inflama o se bloquea con mucosa, debido a un resfriado u otra enfermedad respiratoria, el líquido no podría drenar”, explican los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH, por sus siglas en inglés).
Los síntomas incluyen:
Niños
- Dolor de oído, especialmente al acostarse.
- Jalones o tirones de una oreja.
- Trastornos del sueño
- Llanto más de lo normal.
- Inquietud.
- Dificultad para oír o responder a los sonidos.
- Pérdida de equilibrio.
- Fiebre de 100 °F (38 °C) o más.
- Secreción de líquido del oído.
- Dolor de cabeza.
- Pérdida de apetito.
Adultos
- Dolor de oído.
- Secreción de líquido del oído.
- Dificultad para oír.
¿Cuándo consultar inmediatamente a un doctor?
Es importante prestar mucha atención a la duración de los síntomas, especialmente en el caso de los niños:
- Fiebre de 39 grados o más.
- Pus o líquido que sale del oído.
- Síntomas que empeoran.
- Síntomas de infección del oído medio que duran más de 2 a 3 días.
- Pérdida auditiva.
- En caso de que el bebé tenga menos de 3 meses, no es buena señal que tenga fiebre de 38 grados o más.
