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Super alimentos: este es el valor nutricional de los 10 mejores del mundo

Una dieta saludable y un programa de ejercicios pueden ayudar a mantener el buen estado de salud de una persona.


Se le conoce como super alimentos a los productos naturales que brindan varios beneficios y aportan altas cantidades de vitaminas y minerales.

Así las cosas, El Comercio reveló el listado de los diez mejores super alimentos y su valor nutricional:

1. Té verde: esta bebida es antioxidante y, aunque se puede consumir de forma regular, no debe excederse su consumo.

2. Quinoa: este cereal contiene vitaminas C y E, además de otras del grupo B, así como tiamina y niacina.

3. Cacao: contiene hierro, potasio, fósforo, selenio, folatos y niacina.

4. Brócoli: aporta proteínas, potasio, vitamina C, folatos y compuestos azufrados.

5. Semillas de chía: aportan antioxidantes, proteína, ácidos grasos como omega 3 y 6, calcio, hierro, y magnesio.

6. Arándanos: tienen fibra, hierro, potasio, ácido fólico, sodio, vitamina A y vitamina C.

7. Frutos secos: son ricos en fibra insoluble, hierro, calcio, magnesio, ácido fólico, vitaminas E y B1.

8. Kale: aporta más calcio que la leche y tiene un alto contenido de hierro, vitamina C y ácido fólico.

9. Calabaza: es buena fuente de proteínas, vitamina C y carotenoides.

10. Jengibre: es rico en vitaminas B y C, calcio y fósforo.

De todos, los anteriores alimentos deben incluirse en una alimentación balanceada y saludable que tenga proteínas, grasas, carbohidratos y todos los nutrientes que el cuerpo necesita.

Además, la composición exacta de una alimentación variada, equilibrada y saludable estará determinada por las características de cada persona (edad, sexo, hábitos de vida y grado de actividad física), el contexto cultural, los alimentos disponibles en el lugar y los hábitos alimentarios, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Consejos prácticos para mantener una alimentación saludable

  • Frutas, verduras y hortalizas: Comer al menos 400 g, o cinco porciones de frutas y verduras al día, ya que esto reduce el riesgo de desarrollar enfermedades no transmisibles y ayuda a garantizar una ingesta diaria suficiente de fibra dietética.
  • Grasas: Reducir el consumo total de grasa a menos del 30 % de la ingesta calórica diaria, pues esto contribuye a prevenir el aumento insalubre de peso entre la población adulta. Además, las no saturadas (presentes en pescados, aguacates, frutos secos y en los aceites de girasol, soja, canola y oliva) son preferibles a las saturadas (presentes en la carne grasa, la mantequilla, el aceite de palma y de coco, la nata, el queso, la mantequilla clarificada y la manteca de cerdo), y las grasas trans de todos los tipos, en particular las producidas industrialmente (presentes en pizzas congeladas, tartas, galletas, pasteles, obleas, aceites de cocina y pastas untables) y de rumiantes (presentes en la carne y los productos lácteos de rumiantes como vacas, ovejas, cabras y camellos). La OMS sugirió reducir la ingesta de grasas saturadas a menos del 10 % de la ingesta total de calorías, y la de grasas trans a menos del 1 %.
  • Sal: Menos de cinco gramos de sal (aproximadamente una cucharadita) al día. La sal debería ser yodada.
  • Azúcares: Adultos y niños deberían reducir la ingesta de azúcares libres a menos del 10 % de la ingesta calórica total, pero una reducción a menos del 5 % de la ingesta calórica total aportaría beneficios adicionales para la salud.
  • Tomar agua: No obstante, el consumo diario de este líquido es distinto para los hombres y para las mujeres, ya que existen diferencias entre la ingesta, pero por lo general los hombres deberían consumir 3,7 litros de agua al día y las mujeres deberían beber 2,7 litros.

No obstante, al igual que con cualquier alimento que se quiera incluir en la dieta diaria, es importante consultar al médico tratante o a un nutricionista sobre cuál es la mejor manera de consumir, y si las condiciones médicas ya existentes no son un impedimento para beneficiarse de todas las propiedades de los alimentos ya nombrados, pues la información antes dada de ninguna manera sustituye la asesoría médica.