Los adultos que comen más de dos tomates o más de tres porciones de fruta fresca al día tienen una disminución más lenta en la función pulmonar

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Tomates: esta es la cantidad y el tipo que debe consumir para reparar un daño pulmonar

La función pulmonar comienza a declinar más o menos a los 30 años, con una velocidad variable.

La mayoría de las personas aman el tomate, sea en una salsa, en una ensalada, una hamburguesa, algún guisado, en una pasta o en su estado fresco y natural. Es una verdura que, además de darle sustancia a las comidas, logra ser el complemento perfecto para cualquier plato.

Ahora que se acercan fechas especiales como el día de San Valentín, Semana Santa y uno que otro cumpleaños, una gran idea es comer tomate, ya que este vegetal es conocido como un producto culinario esencial y versátil ideal para esos días de celebración. Además, son ricos en vitaminas A y C, nutrientes reconocidos como un soporte al sistema inmunológico, a una buena visión y recientemente a la salud pulmonar, según el portal El Mostrador.

Según un estudio publicado por el European Respiratory Journal y difundido por el Dole Nutrition Institute, se determinó que los tomates, las manzanas y los plátanos ayudan específicamente a mantener la salud pulmonar, sugiriendo que tienen un papel importante en disminuir el decaimiento de su función.

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Una dieta rica en frutas puede ralentizar el proceso de envejecimiento natural del pulmón, - Foto: Getty Images/iStockphoto

Para este estudio se analizaron 680 participantes, con un promedio de edad de 43, que respondieron a un cuestionario de frecuencia alimenticia y completaron pruebas de función pulmonar al inicio de los testeos, además, los volvieron a repetir diez años después.

En este caso, la función pulmonar se midió por medio de una espirometría, una prueba común utilizada para evaluar qué tan bien funcionan sus pulmones midiendo cuánto aire inhala una persona en seis segundos (FVC -capacidad vital forzada), qué tanto exhala y qué tan rápido exhala en un segundo (FEV1 -expiración forzada).

Como resultado los análisis de dieta mostraron que el consumo promedio de vegetales y frutas de los participantes era de 400 gramos o aproximadamente cuatro pedazos por día. Específicamente, el consumo de manzanas y bananas se correlacionó con una disminución más lenta en la FVC, mientras que el tomate (considerado un vegetal en estudio) tuvo una correlación mayor, especialmente en exfumadores. No se vieron los mismos beneficios en actuales fumadores y en aquellos que nunca fumaron.

“También sugiere que una dieta rica en frutas puede ralentizar el proceso de envejecimiento natural del pulmón, aunque alguien nunca haya fumado”, afirmó la líder de la investigación, Vanessa García-Larsen, profesora asistente de la Universidad de Johns Hopkins.

“Los hallazgos respaldan la necesidad de recomendaciones dietéticas, sobre todo para las personas [con antecedentes de tabaquismo] en riesgo de desarrollar enfermedades pulmonares como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica”, añadió García-Larsen.

Además, los investigadores descubrieron que los adultos que comen más de dos tomates o más de tres porciones de fruta fresca al día tienen una disminución más lenta en la función pulmonar en comparación con los que comieron menos de un tomate o menos de una porción de fruta al día, respectivamente. Por otro lado, los investigadores preguntaron acerca de otras fuentes dietéticas, como platos y alimentos procesados que contienen verduras y frutas (por ejemplo, salsa de tomate), pero el efecto protector solo se observó en frutas y verduras frescas.

Los expertos creen que los beneficios del tomate pueden venir del licopeno, un antioxidante que tiene muchos beneficios potenciales y el cual incluye un riesgo menor de osteoporosis, riesgo menor de cáncer en la próstata e incluso protección contra las quemaduras del sol. Aunque existen un sinnúmero de razones para aumentar el consumo de frutas y vegetales en la dieta, este estudio sugiere que la salud pulmonar puede beneficiarse con una porción adicional de tomates para mantener sus pulmones funcionando al máximo.

Todos podrían beneficiarse de un tomate al día, gracias a que “la función pulmonar comienza a declinar más o menos a los 30 años con una velocidad variable, dependiendo de la salud general y específica de los individuos”, concluye Gracía-Larsen.

Además, el documento, que es parte del estudio Aging Lungs in European Cohorts (ALEC), financiado por la Comisión Europea y dirigido por el Imperial College London, también encontró una disminución más lenta en la función pulmonar entre todos los adultos, incluidos los que nunca lo habían hecho o lo habían dejado fumar, con el mayor consumo de tomate. Por eso, la función pulmonar deficiente se ha relacionado con los riesgos de mortalidad por todas las enfermedades, incluida la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), la enfermedad cardíaca y el cáncer de pulmón.