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Estos son los efectos que tendría la falta de sueño en el cerebro

Pérdida de concentración, de atención y alteración del reloj biológico son solo tres de las afectaciones generadas por este padecimiento.


El sueño es fundamental para el bienestar y la salud física y mental de las personas. Además de las horas que se debe dormir, es importante tener en cuenta la calidad de las mismas.

Dormir poco genera una serie de afectaciones como disminución de la atención, la concentración y la memoria. Además, puede tener incidencia en el trabajo y en el desempeño académico. Incluso puede ser un síntoma de ansiedad o depresión. El insomnio no solo daña la salud física y psicológica, sino que también afecta al funcionamiento del cerebro.

La falta de sueño no se identifica tanto como una patología sino como una consecuencia de problemáticas como el estrés y preocupaciones, las cuales provocan un estado de alerta que dificulta que la persona pueda dormir y descansar. Existen también otras causas como dolores musculares o problemas de estómago.

De acuerdo con especialistas de Mayo Clinic, hay otra situaciones que pueden generar insomnio como es el caso de los viajes. Los ritmos circadianos actúan como un reloj interno y regulan el ciclo circadiano, el metabolismo y la temperatura corporal. Su alteración puede generar falta de sueño. Las causas abarcan el desfase horario por los viajes a través de varias zonas horarias, el trabajo en turnos de tarde o de mañana, o el cambio de turno con frecuencia.

De igual forma, hay personas que tienen malos hábitos de sueño que incluyen los horarios irregulares de acostarse, las siestas, las actividades estimulantes antes de dormir, un entorno de sueño incómodo y el uso de la cama para trabajar, comer o mirar televisión. El uso de computadoras, televisores, videojuegos, teléfonos inteligentes u otras pantallas antes de acostarse pueden afectar el ciclo del sueño.

A esto se suma la alimentación en exceso en la noche. Según los expertos, comer en exceso puede causar molestias físicas cuando la persona está acostada. Muchas personas también tienen acidez estomacal, el flujo retrógrado de ácido y comida que va desde el estómago hasta el esófago después de comer, lo que puede mantenerlas despiertas.

Lo complejo del tema es que la falta de sueño o no dormir bien trae diversas afectaciones para el cerebro. Estas son algunas de ellas, de acuerdo con un informe de la Clínica NYR, de España.

1. Disminución de la atención: Las personas pueden permanecer dispersas o con dificultades para concentrarse. Estudios de neuroimagen realizados en la Universidad de Pensilvania (EE. UU.) revelaron que se debe a una merma de la actividad en las neuronas de la corteza prefrontal, que mantienen la atención continua, así como de la llamada red de prominencia. Esta área del cerebro se ocupa de reconocer la información nueva en el entorno y de concentrar la atención en los acontecimientos importantes.

2. Alteración del reloj biológico: Una noche sin dormir es suficiente para que la actividad de los genes que controlan el reloj biológico de las células se trastoque. Esos cambios en la expresión del ADN afectan el control de los niveles de azúcar en la sangre tanto en el tejido graso como en los músculos, según una investigación de la Universidad de Upsala, en Suecia. Y lo más preocupante es que eso incrementa el riesgo de padecer diabetes.

3. Pérdida de neuronas: Un estudio del mismo centro sueco publicado en la revista Sleep revelaba que no pegar ojo aumenta los niveles sanguíneos de dos moléculas indicadoras de daño neuronal: la NSE y la S-100B. Es decir, la falta de sueño hace que las personas pierdan tejido cerebral.

4. Ansiedad de comer: De acuerdo con los científicos, la falta de sueño provoca que las neuronas del área del cerebro relacionada con el deseo de comer, la corteza cingulada, se activen con más intensidad de lo normal.

5. Decisiones temerarias: Científicos de las universidades de Berkeley y Harvard (EE. UU.) han probado que el insomnio aumenta a corto plazo la euforia y la predisposición a ser arriesgados en la toma de decisiones. Tanto es así que Matthew Walker, coautor del estudio, recomienda que profesionales como los médicos y los pilotos de aerolíneas no adopten una decisión si pasan veinticuatro horas sin descansar, porque “no son totalmente racionales”.

6. Riesgo de alzhéimer: Mientras las personas duermen, las proteínas ß-amiloides que durante el día se acumulan en el cerebro y que están relacionadas con el alzhéimer se eliminan hasta reducir a mínimos su concentración. Sin embargo, una jornada sin dormir impide que se produzca esa limpieza, lo que aumenta el riesgo de padecer demencia, como sacaba a la luz un estudio holandés en JAMA Neurology.

7. Alteración de la memoria: Cuando las personas no duermen, la formación de falsos recuerdos aumenta y la tendencia a incluir en la descripción de unos hechos detalles erróneos se incrementa.

8. Afectación al conducir: Después de pasar un día sin dormir es aconsejable que las personas eviten ponerse al volante, incluso si no han probado alcohol. De acuerdo con un estudio de la Universidad Metropolitana de Mánchester, en el Reino Unido, los movimientos horizontales de los ojos y los de las manos sobre el volante se desincronizan tras un día completo sin descansar, por lo que es más fácil perder el control del vehículo.

Tipos de insomnio

De acuerdo con el sitio especializado MedlinePlus, el insomnio puede ser agudo (de corta duración) o crónico (de larga duración). El insomnio agudo es común. Las causas más frecuentes incluyen estrés en el trabajo, presiones familiares o un evento traumático. Por lo general, dura días o semanas.

El insomnio crónico dura un mes o más. La mayoría de los casos de insomnio crónico son secundarios. Esto significa que son el síntoma o el efecto secundario de algún otro problema, como ciertos problemas médicos, medicamentos y otros trastornos del sueño. Sustancias como la cafeína, el tabaco y el alcohol también pueden ser una causa.

A veces, el problema principal es el insomnio crónico. Esto significa que no tiene otra causa. Su origen no se comprende bien, pero el estrés de larga duración, el malestar emocional, los viajes y el trabajo en turnos pueden ser factores. En general, el insomnio primario dura más de un mes.