Colombia lleva décadas construyendo una conversación alrededor de la moda. Lo que comenzó como una apuesta de la industria textil en Medellín terminó convirtiéndose en un ecosistema que hoy reúne creatividad, negocios, sostenibilidad, conocimiento y turismo. Las cifras de Colombiamoda 2026, la edición número 37 de la Semana de la Moda de Colombia, son una muestra de ello: 65.000 asistentes provenientes de 53 países, 9.000 compradores especializados, 1.600 internacionales, 630 marcas participantes, representantes de 54 ciudades del país y una derrama económica superior a 22 millones de dólares para Medellín.
En un momento en el que la industria global enfrenta desafíos relacionados con la diferenciación, la construcción de marca y la transformación tecnológica, nuestro país parece haber encontrado una respuesta: convertir aquello que la hace única en un activo competitivo.
La coyuntura no es menor. Mientras otras semanas de la moda del continente continúan concentrando sus esfuerzos en la pasarela, Colombiamoda consolidó este año una propuesta expandida que integró 35 desfiles, 140 eventos de ciudad, 28 espacios de conocimiento, una agenda dedicada a la sostenibilidad y un ecosistema capaz de movilizar sectores tan diversos como la hotelería, la gastronomía y el transporte.
“Colombiamoda es el escenario donde exaltamos a Colombia y conectamos al país con el mundo a través de su creatividad, su talento y la fuerza de un sistema moda que trabaja unido. Hoy vemos marcas que entienden que competir no significa únicamente responder a una dinámica de precios, sino construir valor desde la identidad, el diseño, la innovación y el sello de autor. Esta edición demuestra que Colombia tiene una voz propia dentro de la moda internacional”, afirma Sebastián Díez, presidente ejecutivo de Inexmoda.
Cuatro décadas de construcción
Para entender por qué Colombia ocupa hoy un lugar privilegiado en la conversación internacional sobre moda, hay que mirar hacia atrás. No se trata de un fenómeno reciente ni del éxito de una sola generación. “Hoy en día existe una cultura de la moda en Colombia que, de alguna manera, deriva de lo que se empezó a hacer a finales de los años ochenta en términos de ferias y de dar una respuesta desde la industria textil a lo que vendría a pasar más adelante con la apertura económica. Es en ese proceso de casi cuatro décadas que llevamos que algo tenemos que haber construido y algo tenemos que estar haciendo bien para que seamos ese punto de referencia”, explicó William Cruz Bermeo, maestro en artes plásticas y estudioso de la moda como fenómeno cultural.
La historia, según el experto, no puede entenderse sin el papel que desempeñaron las primeras ferias textiles: el fortalecimiento de la relación entre diseñadores y empresas, ni el vínculo con las comunidades artesanales que comenzó a tejerse desde los años setenta gracias a iniciativas impulsadas por Artesanías de Colombia.
Ese entramado permitió que, con el paso del tiempo, el diseño colombiano dejara de ser una expresión aislada para convertirse en una industria. Primero llegó Colombiatex; después, en 1990, Colombiamoda. Ambas terminaron articulando un ecosistema que hoy trasciende la ropa.
“Hay semanas de la moda en Argentina, las hay en Brasil y en muchas otras partes. Todas tienen un enfoque particular, distinto, y responden a sus mercados, pero están muy enfocadas en la pasarela. Aquí en Colombia la cuestión empieza a expandirse porque la pasarela se vuelve la punta del iceberg de un proceso mucho más complejo. Vincula la música, la gastronomía, los hoteles, el arte; es lo que se podría llamar una noción expandida de la moda”, agregó Cruz Bermeo.
La edición 2026 de Colombiamoda pareció confirmar esa idea. La feria salió de Plaza Mayor y se tomó Medellín con cerca de 40 espacios distribuidos en toda la ciudad.
La resiliencia como marca país
Si hubiera que escoger una palabra para explicar el presente de la moda colombiana, Catherine Villota no duda en cuál sería: resiliencia. “Como testigo de esta moda colombiana, siento que ha venido en una evolución muy constante. No ha sido una sucesión de picos de éxito, sino una trayectoria construida a partir de muchos esfuerzos. Siento que la moda colombiana hoy está en ese punto porque no se ha rendido”, aseguró la experta en moda en conversación con SEMANA.
Su reflexión coincide con un momento particularmente simbólico para el país. En medio de las transformaciones económicas y sociales de las últimas décadas, Colombia logró sostener una apuesta de largo plazo por la moda, incluso cuando el sector todavía era visto únicamente desde la manufactura.
“A pesar de temas políticos y sociales, Colombia no se ha rendido en la apuesta por generar una Colombiamoda como una feria inicialmente textil y de confección, pero que hoy en día se entiende como una semana de la moda. Sí éramos un punto de referencia, obviamente dejando a Brasil de lado, porque es otro universo. Pero, si pensamos en México o Argentina, Colombia se posicionó en ese nivel. Este es el lugar donde se está gestando la moda y se está haciendo de manera constante”, añadió.
La resiliencia, sin embargo, no es el único factor. Para Villota, el país entendió que debía ampliar su lenguaje creativo. “Hoy, por ejemplo, veo una dinámica de streetwear superpotente. Estamos haciendo propuestas de estilo urbano muy interesantes. También estamos hablando otros lenguajes dentro del universo de la moda”, afirmó.
Para Villota, además, existe un elemento que atraviesa buena parte del éxito colombiano: hacer las cosas bien. “Colombia es el mayor país exportador de fajas del mundo; también está el jean levantacola. En el tema de los vestidos de baño es un referente mundial. Lo que hacemos lo llevamos al nivel de hacerlo bien, de hacerlo con experticia, para que el mundo diga: ‘Allá se hace’. Es una dinámica en la que los colombianos estamos en un momento de creatividad constante, siendo resilientes todo el tiempo, sin rendirnos”, explica.
Identidad, tecnología y expansión
La conversación sobre el futuro de la moda colombiana ya no pasa únicamente por la artesanía o la internacionalización. También incluye preguntas sobre inteligencia artificial, nuevos consumidores y mercados aún por conquistar.
Tatiana Moreno, diseñadora de vestuario y especialista en imagen, considera que una de las fortalezas del país ha sido aprender a traducir su riqueza cultural en diseño contemporáneo. “Parte de lo que pasa en Colombia es que entendimos que aquí hay mucho trabajo especial, desde lo artesanal, desde todas las técnicas ancestrales, y hemos entendido también cómo llevarlas al diseño sin la literalidad. Hemos sido capaces de entender que somos muchas Colombias: las montañas, el mar y todo lo que vemos en el país, pero llevado también a los detalles”, explicó.
Ese interés por el detalle parece alinearse con el concepto central de Colombiamoda 2026: Uniqueness is the New Luxury. En un mercado saturado de tendencias globales, la autenticidad comienza a convertirse en una ventaja competitiva.
La ambiciosa pregunta sobre el futuro también intenta responderla Cruz Bermeo, quien ve en la internacionalización el siguiente gran capítulo de la industria. “El futuro de la moda colombiana tiene que ser la total internacionalización de los procesos y de las cosas que hacemos. Tiene que ser la conquista de los mercados, el reconocimiento de las marcas, pensar en Asia y en muchos de esos mercados más de nicho. Ese es el camino: lograr que lo que hacemos en Colombia tenga cada vez una mayor presencia internacional”.